Los hogares sacan en un año 35.724 millones de depósitos

Las cuentas a la vista se imponen ante la escasa rentabilidad dada por los bancos y el alza en el consumo.

Las cuentas a la vista se imponen ante la escasa rentabilidad dada por los bancos y el alza en el consumo.

En julio de 2012, los depósitos privados en los bancos españoles sufrieron la mayor caída desde que el euro sustituyó a la peseta como divisa oficial. Ese mes, el más duro que ha vivido la economía española en el pasado reciente, la prima de riesgo marcó su máximo histórico en 640 puntos básicos, y el bono a diez años tenía que ofrecer cerca de un 7,4% de interés para atraer las miradas de los inversores. España se libró del rescate porque las palabras pronunciadas por Mario Draghi, el 25 de julio, asegurando que «el BCE hará todo lo esté en su mano para asegurar el futuro del euro y, créanme, será suficiente» dieron un giro impensable a los mercados. Particulares y empresas sacaron de las entidades financieras en julio de 2012 unos 74.200 millones de euros, la mayor salida desde 1997.

La situación no es tan grave hoy, aunque los depósitos no tienen ahora el más mínimo atractivo. Entonces, en 2012, un depósito a plazo premiaba la fidelidad de los clientes con un interés del 2,32%. En 2008, antes de que estallara la crisis , la rentabilidad era del 4,41%. Hoy, con los datos publicados por el Banco de España, correspondientes al mes de octubre, un depósito a un año ofrece una rentabilidad del 0,04% y del 0,10% si el plazo es superior a dos años. Es decir, en el mejor de los casos, el depositante obtendrá 1 euro por cada 1.000 que deje en el banco. La diferencia entre poner los ahorros en un depósito a plazo (1 y 2 años) o dejarlos en una cuenta a la vista (la tradicional cuenta corriente de toda la vida) no existe: 0,03% para estas últimas o entre 0,04 y 0,10% para los depósitos.

Según el Boletín Estadístico del Banco de España, a cierre del mes de octubre los hogares españoles tenían depositados a plazo en las entidades financieras un total de 166.409 millones de euros, 35.724 millones de euros menos que en el mismo mes del año anterior. Las empresas guardaban 30.027 millones, 6.029 millones menos que en 2017. En 2013, hace sólo cinco años, los depósitos alcanzaron su cifra récord: 424.269 millones de euros. Durante ese periodo los hogares españoles han retirado 257.860 millones de euros. En el caso de las sociedades no financieras, el máximo de dinero depositado a plazo en los bancos se alcanzó en 2010, con 105.710 millones de euros. Ahora, el montante se limita a 30.027 millones, 75.683 millones menos. Entre enero y octubre, los depósitos de nuevas operaciones ascendieron a 129.770 millones de euros, 29.966 millones menos que en los mismos meses de 2017, lo que supone una caída del 18,76%.

¿A dónde ha ido a parar ese dinero? A las cuentas corrientes. Disponible para ser gastado en cualquier momento.No se puede olvidar que buena parte del crecimiento de la economía española en estos últimos años ha estado sustentado por el gasto en consumo de los hogares, que ha crecido a tasas por encima del 3%. Desde que el Banco Central Europeo empezara a bajar el precio del dinero desde el 1,50%, que regía en julio de 2011, hasta regalarlo a partir de marzo de 2016, nadie piensa en el ahorro. Según los últimos datos del INE, la tasa de ahorro de los hogares se situó en el 12,5% de la renta bruta disponible, dos puntos porcentuales por debajo del año anterior.

En 2009, en plena crisis financiera, el miedo llevó a los hogares a destinar el 20,5% de su renta disponible al ahorro. Con la vuelta al crecimiento (tercer trimestre de 2013) esta tasa ha ido decreciendo paulatinamente. El precio oficial del dinero ha marcado la senda a seguir de los intereses a los que la banca presta su dinero y, por extensión de la rentabilidad de los depósitos de clientes. Es imposible exigir rentabilidades elevadas cuando el euribor, el índice al que están referenciadas la mayoría de los préstamos hipotecarios, cerró diciembre en el -0,129%, a pesar de marcar su novena subida consecutiva. De hecho, no hay ninguna entidad que publicite los depósitos bancarios por su nula rentabilidad. Algunos bancos han reducido incluso el límite máximo de saldo remunerado. Es el caso de Banco Santander, que en octubre pasado limitó a 1.000 euros esa cifra en su Cuenta 1-2-3. La entidad ya había rebajado desde 10.000 a 6.000 euros el límite de una cuenta que empezó a remunerar en su lanzamiento hasta los 15.000 euros.

El otro lado de la moneda está en las cuentas corrientes, técnicamente cuentas a la vista, las peor remuneradas por las entidades. En 2008 los hogares tenían guardados ahí 269.483 millones de euros. En 2015 se superó la barrera de los 400.000 millones y sólo un año después, el medio billón. A cierre de octubre, según el Banco de España, el dinero depositado en cuentas corrientes ascendía a 621.117 millones.