Asia

Buenos Aires

Putin, a Rajoy en el G-20: «La decisión está tomada: Tokio»

Hace un mes Rogge confesó a su entorno: «Madrid tendría que celebrar los Juegos de 2016 y Río, los de 2020»

La waterpolista Jennifer Pareja se despide de Alejandro Blanco en Barajas
La waterpolista Jennifer Pareja se despide de Alejandro Blanco en Barajaslarazon

madrid- Las derrotas buscan culpables, una espalda sobre la que cargar el peso de la frustración y el caso de Madrid 2020 no es una excepción. Primero, el dedo apunta a los responsables de la candidatura, que algo habrán hecho mal, ¿no? Si los argumentos son baladíes, se desvía el punto de mira hacia otro objetivo: el Gobierno, el dopaje, la economía, el Príncipe, el mes de agosto y así hasta que la sarta de justificaciones tranquiliza la conciencia y congela el chasco. Ocurre siempre, en cualquier ámbito de la vida. Es humano. Sin embargo, las verdaderas razones empiezan a aparecer después del calentón inicial. Pongamos que hablo de Madrid, que pensaba jugar el partido en Buenos Aires cuando la terca realidad mostraba que el estadio estaba a miles de kilómetros de allí.

Con el tiempo justo para intentar convencer a los miembros del COI de que España responde, que cumple compromisos y que Madrid organizaría unos Juegos excepcionales, Mariano Rajoy aterrizó en Buenos Aires con la derrota asumida y cara de póker. Llegaba de San Petersburgo, de la reunión del G-20, donde en uno de los recesos le confesó Vladimir Putin que la sede de los Juegos Olímpicos de 2020 estaba decidida, que se lo había dicho Merkel: «Será Tokio». Sabiendo esto, sólo la verdad y nada más que la verdad, ¿no podría haberse evitado el bochorno de la delegación madrileña, con el Príncipe y él a la cabeza? Por lo visto, no. Cuando tratas con el COI hay que creer en milagros remotos, habitualmente de origen espurio, en su caso.

La candidatura madrileña era óptima y estaba tan avanzada que, hace poco más de un mes, Jacques Rogge confesó a algunos de sus colaboradores que de buena gana cambiaba las fechas de las dos próximas ediciones de los Juegos: «Madrid tendría que celebrar los de 2016 y Río, los de 2020». Tenía motivos para decirlo. Las obras en Río no avanzan, se antoja imposible que vaya a cumplir no sólo plazos sino con algunos proyectos del informe. Hay seria preocupación en el COI con la sede brasileña. Pero fueron sus miembros quienes la eligieron, dejando a Madrid por segunda vez en la estacada.

En esta ocasión, la evolución del voto a favor de Madrid, a raíz de la presentación de Lausana, inquietó a los japoneses hasta tal punto que empezaron a hacer gestiones a escala internacional, de gobierno a gobiernos. Utilizaron argumentos diplomáticos e hicieron gala de su músculo financiero. Son la tercera potencia económica mundial: ¿qué necesitas? Recurrieron a socios y colaboradores como el jeque kuwaití Ahmad Al-Fahad Al-Sabah, presidente del ACNO, conocido entre la familia olímpica como «El Cigala». Qué acierto con el mote, a muchos españoles les hizo llorar lágrimas negras. Él se encargó de orientar votos hacia Estambul en la primera votación porque, a pesar de que la decisión estaba tomada, temían que si Madrid llegaba a la final podía salir vencedora en contra de los pronósticos de las casas de apuestas y de sus planes.

El viernes, un día antes del simulacro del Hilton, la candidatura japonesa «se mostró incluso agresiva», según testigos presenciales, al acercarse a los miembros votantes para recabar apoyos desesperadamente. No se cortaron ni siquiera con Rogge. Fue en la gala del Teatro Colón donde miembros de la delegación española escucharon espantados que, fiel a su línea, el COI iba a esgrimir la regla no escrita de la rotación de continentes (Londres 2012, Río 2016, Tokio 2020...) para proclamar la victoria de los hijos del Sol Naciente, sonreídos por la diosa fortuna al incluir en el pasteleo el nombramiento del sucesor de Rogge, que hoy se decide también en Buenos Aires. Siempre destacó en esta carrera presidencial el alemán Thomas Bach, pero había que atarlo y el arreglo final fue el siguiente: Europa sale ganando con el nombramiento de un presidente europeo y Asia, con los Juegos de Tokio. ¿Y Madrid? No importa. Se dirá, se dice, que el dopaje, la crisis, Bárcenas, los ERE de Andalucía, una tesorería más tiesa que la mojama y cualquier otra excusa han condenado a la candidatura madrileña. Cortinas de humo. El centenar largo de patrocinadores de Tokio –algunos, socios del COI–, su potencial económico, sobre todo, y la elección de Thomas Bach han jugado el partido a miles de kilómetros de Buenos Aires, adonde llegó el «pescao» vendido. Y podrido.

Salvo sorpresa, Thomas Bach presidirá el COI

Tres cuestiones trascendentales tenían que discutir los 101 miembros del COI que acudieron a la 125 sesión de Buenos Aires: la sede de los Juegos en 2020 –optaron por Tokio–, elegir entre lucha, béisbol-sóftbol y squash para Río –es la lucha– y decidir quién será su presidente, el sucesor de Jacques Rogge, para los próximos 13 años entre seis candidatos. Hoy toca votar y todos los caminos conducen al alemán Thomas Bach, quien ha podido formar parte del contubernio euroasiático en el reparto de la sede de los JJ OO y la presidencia.

Bach, 59 años, campeón olímpico de esgrima, abogado, delfín de Rogge y relacionado con el dopaje en la Alemania del Este, es el favorito y puede que la ceremonia de hoy esté tan de sobra como la del sábado. Su adversario principal es el portorriqueño Richard Carrión, 60 años, financiero, tesorero del COI que ha conseguido elevar las reservas del Comité de 100 a 500 millones de dólares. Pero carece de pedigrí deportivo. Eso no suma. El suizo Denis Oswald, 66 años, remero en tres Juegos Olímpicos, abogado y juez del TAS, propone eliminar disciplinas, lo cual le resta apoyos. Ng Ser Miang (Singapur, diplomático, 64 años), parte en desventaja, como el arquitecto taiwanés Wu Ching-Kuo (66 años). Cierra la lista el plusmarquista mundial de salto de pértiga Sergei Bubka (Ucrania, 49 años), también empresario y funcionario; último en llegar.

«Hay que pensarlo mucho»

El presidente del COE, Alejandro Blanco, aseguró ayer a su llegada a Barajas procedente de Buenos Aires que «después de tres veces seguidas hay que pensárselo mucho» para volver a aspirar a albergar unos Juegos en Madrid. A falta de encontrar una «explicación lógica» de lo ocurrido en la capital argentina la noche del sábado, Blanco dijo que «puede ser que la orientación del COI vaya a otros mercados y que la vieja Europa se quede fastidiada».