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Opinión

Que se cumpla la Constitución, empezando por los Presupuestos

El respeto a la Constitución comienza por presentar y aprobar las cuentas públicas en tiempo y forma, algo que el Gobierno de Sánchez se salta año tras año

Sus Majestades los Reyes don Felipe VI y doña Letizia presiden el acto institucional de las Cortes Generales para celebrar que la Constitución de 1978 Alberto R. RoldánPHOTOGRAPHERS

No puedo estar más de acuerdo con el Rey. Ha dicho que “la mejor manera de homenajear a la Constitución es cumplirla”. A lo que agrego por mi cuenta y riesgo que, especialmente, se debe cumplir en la presentación de los proyectos de Presupuestos Generales del Estado en tiempo y forma, tal y como establece nuestra Carta Magna. Y, luego, en su aprobación. Y esto es algo que el Gobierno presidido por el marido de Begoña se salta a la torera un año tras otro. Vamos camino de cerrar una legislatura entera sin que se hayan elaborado presupuestos adecuados a la realidad de la situación. Puede parecer que esto no es importante, porque el país sigue funcionando, pero nada más lejos de la realidad. El que haya presupuestos es clave. Primero, porque lo dice la Constitución, que es de obligado cumplimiento. También, porque se trata de un asunto básico en el funcionamiento de las democracias occidentales y liberales, que se resume en la siguiente máxima: los ciudadanos, a la vez que contribuyentes, necesitamos saber cuánto dinero nos van a sacar de nuestros bolsillos y cuentas corrientes vía impuestos y tasas diversas, por un lado, y en qué y cómo se lo van a gastar, por otro.

Y después de eso vendría otro aspecto clave: los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo y es necesario adaptar las cuentas públicas a la situación cambiante. Y, al final, aunque no lo parezca, la prórroga de unos presupuestos inadecuados a la realidad se traduce, por ejemplo, en la falta de inversiones imprescindibles para mantener el sistema ferroviario, con las consecuencias por todos conocidas; otro tanto sucede con las autopistas, autovías y carreteras; con el tren de borrascas se ha puesto de manifiesto la necesidad de invertir en la seguridad de presas y pantanos; otro tanto se puede decir del resto de servicios públicos básicos, como son la sanidad, la educación o la adecuación de las plantillas de funcionarios. No basta con hacer cambalaches un ejercicio tras otro y traspasar fondos de unas partidas a otras, sin el control parlamentario correspondiente. En conclusión, es necesario que se cumpla la Constitución, por supuesto, comenzando por las obligaciones inherentes a los Presupuestos Generales del Estado. Pero, para el autócrata Pedro Sánchez, esta no es una de sus prioridades.

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