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Una oferta «temerariamente baja» que sembró la sospecha entre los rivales

La Razón
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Encauzada la resolución del conflicto entre España y Argentina a cuenta de la expropiación a Repsol de YPF, en los próximos días podría abrirse otro frente al otro lado del Atlántico, ahora con Panamá. Desde 2009, el Grupo Unidos por el Canal (GUPC), en el que participa la constructora española Sacyr Vallehermoso, viene trabajando en las obras para la construcción de la tercera esclusa del Canal de Panamá, un proyecto que se adjudicó por 3.118 millones de dólares en asociación con la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la compañía local Constructora Madrid- Cuando el consorcio que lidera Sacyr Vallehermoso se adjudicó en 2009 la construcción del tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, causó cierta sorpresa que su oferta fuera, de lejos, la más baja de todas las presentadas por las compañías que pujaron por el proyecto.

«Temerariamente baja», la calificaron sus competidores, aunque según los cálculos de Sacyr sólo era un 8% inferior a lo fijado. Los 3.118 millones de dólares (unos 2.300 millones de euros al cambio actual) por los que ganó la obra fueron muy inferiores a los 4.185 millones de dólares pedidos por el consorcio liderado por la constructora americana Bechtel y casi la mitad que los 5.981 millones que planteó el grupo Canal, en el que estaban las también españolas ACS, Acciona y FCC.

Con la desviación ahora solicitada por la compañía que preside Manuel Manrique, el coste se iría hasta los 4.718 millones.

En abril de 2011, Sacyr ya quedó descartada para la construcción de dos viaductos sobre la vía Brasil, en Ciudad de Panamá.

La compañía que entonces presidía Luis del Rivero quería ejecutar la obra por 51 millones de euros, un 59,6% por debajo de los 126 millones de euros que había calculado el Ministerio de Obras Públicas. El Canal de Panamá fue diseñado para barcos de 267 metros de eslora y 28 metros de manga, unas dimensiones que se han quedado pequeñas para las nuevas embarcaciones, haciendo necesaria su ampliación a través de la construcción de un tercer juego de esclusas de 427 metros de largo y 55 metros de ancho, un 40% más largas y un 64% más anchas que las actuales. La vía, que une los océanos Atlántico y Pacífico y que es considerada internacionalmente como una de las más grandes obras de ingeniería del mundo, fue inaugurada en 1914 por Estados Unidos, que la construyó y administró hasta el 31 de diciembre de 1999, cuando la entregó a Panamá.