La tasa de repetición está bajando de forma natural en España

Cabe preguntarse sobre la necesidad de imponerlo como una norma

La coalición de gobierno en España está estudiando la posibilidad de limitar más el número de veces que un alumno puede repetir hasta un máximo de dos: una en Primaria y otra en ESO. España tiene una tasa de repetición en Primaria y ESO muy elevada. Los datos de PISA 2018 muestran que el porcentaje de alumnos españoles que había repetido al menos una vez con 15 años era del 29%, por el 11% de la OCDE. La repetición es una medida que se ha demostrado muy costosa porque supone que los alumnos extienden su permanencia en los centros educativos (y cada curso no universitario cuesta 7.800 euros por alumno). Y además la repetición supone para algunos estudiantes el inicio de un camino que conduce al abandono temprano educativo. Además, hay un 53% de los alumnos repetidores en España que alcanza el nivel básico en Ciencias en PISA (44% en matemáticas). Es decir, que la mitad de los alumnos que han repetido en nuestro país superan las pruebas internacionales. Todas estas circunstancias llevarían a pensar que es una buena idea restringir más el número de veces que puede repetir un alumno en España.

Pero la tasa de repetición está bajando en nuestro país desde hace doce cursos de forma natural: por propia decisión de los docentes. En 2006-07 hubo un 16,7% de alumnos que repitió 1º de la ESO por el 9,8% de 2017-18. El porcentaje de alumnos que ha repetido alguna vez a los 15 años del 29% en 2018 es más bajo que el que había en PISA 2012 (34%) o el de PISA 2015 (31%). Si la repetición se está reduciendo drásticamente en España de manera natural cabe preguntarse por la necesidad de imponerlo por normativa. Es importante confiar en los magníficos profesionales de la educación de nuestro país y que sean ellos los que decidan sobre la promoción de sus alumnos. La autonomía de los centros educativos proporciona excelentes resultados. Las medidas que se toman desde fuera de los colegios e institutos, como la de limitar por ley más el número de repeticiones, pueden tener resultados contraproducentes porque entran de lleno en decisiones que corresponden a los docentes. Sería más acertado esperar a ver hasta dónde llega la tendencia a la baja en las repeticiones, sin alterar el nivel de exigencia y sin intervención legislativa, y estando atentos a algún repunte que se ha producido en Primaria para que no revierta la buena tendencia de los últimos 12 años.