Política

La industria de defensa, sector estratégico para la economía nacional

La Razón
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Existe un gran desconocimiento social de lo que representa la industria española de defensa para nuestra economía. Este sector estratégico contribuye al desarrollo económico de nuestro país y es necesario para nuestra seguridad, sin embargo el presupuesto de defensa representó solo un 0,8 % del PIB en 2012, que ha experimentado una continua reducción desde el 0,95% del año 2000. Además, su incidencia en los indicadores de desarrollo y crecimiento, clave para el correcto funcionamiento de las fuerzas armadas y de seguridad, está patente en su tejido industrial, capacitación tecnológica y empleo de alta cualificación. Todo ello impulsa la investigación, la capacidad exportadora y permite a España cumplir con sus compromisos internacionales en materia de seguridad y de defensa.

La industria de defensa necesita un impulso ante la realidad presupuestaria actual. Para ello, los diversos organismos del Estado deben seguir apoyando a las empresas para garantizar su continuidad, ya sea con negocio originado en España o bien con oportunidades en el exterior, y permitir a la industria mantener su nivel de actividad que genera más de 72.000 empleos, entre directos e indirectos.

Según recoge la nueva versión de la Estrategia de Seguridad Nacional, la crisis económica representa uno de los mayores retos para la seguridad nacional (página 6) y, por tanto, el Estado debe garantizar una respuesta eficaz con el menor coste social posible.

Es evidente que en el contexto actual, el Estado reclama austeridad en todos sus ministerios y organismos, y se hace más complejo asegurar la labor de nuestras Fuerzas Armadas y nuestra seguridad nacional, así como el compromiso con nuestros aliados y socios de la Unión Europea y la OTAN.

El ajuste presupuestario en defensa en todos los países de la Unión Europea refuerza la idea de una defensa común europea, que impulse la proyección de poder de los estados y ofrezca garantías a la industria de defensa.

La industria española de Defensa es un referente ya que en los últimos años ha innovado para mantener a nuestras Fuerzas Armadas a la vanguardia, gracias a la base tecnológica en diseño, ingeniería e integración que aporta el tejido empresarial a este sector. De hecho, se han impulsado grandes programas que han supuesto una importante esfuerzo en I+D y que no han estado exentos de dificultades ante la inversión necesaria para su desarrollo; la industria debe pensar nuevas formas de financiación para el Estado de manera que pueda afrontar programas que son necesarios a través de fórmulas como la financiación público-privada, el pago por uso, etc.

Aunque la I+D es un elemento clave para cualquier sector y país, la partida de inversiones del presupuesto actual en España supone 485 millones de euros dirigidos principalmente a Programas Principales de Modernización ya iniciados, lo que supone un descenso del 26% respecto a 2012. Por lo que ahora más que nunca es necesario orientar todos los esfuerzos de la innovación en Defensa hacia aquellas áreas que cubran las necesidades reales de las Fuerzas Armadas. Es oportuno que el Ministerio de Defensa y nuestra diplomacia económica guíen a las empresas para llevar a cabo iniciativas conjuntas para dirigir sus esfuerzos en I+D hacia equipos y sistemas de su interés comercial.

Estas iniciativas de I+D tienen gran relevancia debido a la dualidad de muchas de ellas o a su desarrollo hacia fines civiles que pueden mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en general, como ha supuesto por ejemplo los vehículos aéreos no tripulados, que son una demostración de su aplicación civil en la vigilancia fronteriza o el control de incendios.

Asimismo, nuestro modelo industrial y tecnológico ha hecho posible una mayor proyección internacional de la industria española, que debe ser ahora un factor clave para lograr importantes contratos en el mercado exterior. Ante estas nuevas oportunidades de exportación, la industria española de defensa agradece y precisa del apoyo institucional del Estado por mantener e incluso aumentar nuestras capacidades y empleos. Los pasos dados hasta la fecha van en la buena dirección, aunque debemos hacer un esfuerzo para situarnos a la altura de otras naciones.

*Presidente de Thales España