“La maternidad no está ni promovida ni priorizada lo suficiente”

Las madres autónomas, el eslabón más débil en el binomio maternidad-trabajo

Si ser madre trabajadora tiene trabas, ser madre autónoma es una odisea. Tal y como está planteada ahora mismo la ley solo las autónomas que tienen buenos ahorros o una pareja que se haga cargo de los gastos, puede permitirse el lujo de disfrutar una baja materna

Si ser madre trabajadora tiene trabas, ser madre autónoma es una odisea. Tal y como está planteada ahora mismo la ley solo las autónomas que tienen buenos ahorros o una pareja que se haga cargo de los gastos, puede permitirse el lujo de disfrutar una baja maternal. La mayoría a los días de dar a luz vuelven al trabajo. Algo que hacen porque no les queda más remedio y que choca con las recomendaciones más elementales de salud perinatal. De hecho es una causa muy común en las depresiones postparto. De momento no se contemplan medidas al respecto. Sara Molina Pérez-Tomé consultora y couch en Marketingnize, va a ser madre próximamente de su primer hijo. Tiene 37 años y es autónoma.

-Ser madre y trabajadora autónoma no parece muy rentable hoy por hoy en España. ¿Cómo se va a plantear compaginar trabajar y ser madre cuando nazca su hija?

-Si uno se plantea seriamente esta cuestión creo que muchas mujeres autónomas no seríamos madres.

Una de las preguntas que más escucho en este tercer trimestre de mi embarazo, y doy por hecho que se formula desde el cariño pero sobre todo por personas que trabajaban por cuenta ajena es: pero... ¿no estás de baja todavía? En mi caso me apasiona mi trabajo y realmente nunca hubiera sido el momento perfecto para una decisión tan trascendente como la de ser madre que no sólo implica tiempo para el embarazo, el parto y la lactancia sino también una gran responsabilidad a nivel afectivo-educativo para toda la vida. Así que uno dentro de lo que puede se planifica (aún a sabiendas de que el hombre propone y Dios dispone); pero sin duda el apoyo de mis socios y del equipo, la planificación de los proyectos de los clientes, la organización de los recursos y sobre todo la suerte de contar con una familia y un marido que me apoyan incondicionalmente es clave para tomar la decisión.

-¿La maternidad está desprotegida?

-En mi opinión desde luego lo que no está es apoyada, promovida ni priorizada lo suficientemente.

Por un lado, existe la gran frustración sufrida por las mujeres en empresas con techos de cristal donde a los puestos de alta dirección durante muchos años solo han tenido acceso fundamentalmente los hombres.

En este sentido me gusta abordar el tema de la igualdad sin reducir el problema al absurdo en base a un malentendido concepto de la misma; yo quiero tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres a nivel profesional, sin que por ello se me condicione o se me castre ante el hecho de ser mujer con vistas a ser madre.

Tengo que decir que en determinadas ocasiones somos las propias mujeres las que somos nuestras peores enemigas juzgando a aquellas que trabajan mucho o reducen su baja concluyendo que eso implica ser una mala madre.

Mientras que por el contrario ya existen por otro lado algunos padres de familia con puestos de responsabilidad que están sensibilizados y apuestan por apoyar a todas aquellas que en ocasiones son sus propias mujeres y de manera testimonial quieren conciliar también el ser mujer, madre y trabajadora o emprendedora con su baja por paternidad.

También ha influido que a nivel de políticas sociales en España la regulación de referencia para el trabajador autónomo es del 11 de julio de 2007 y hasta su entrada en vigor (a excepcioìn de la disposicioìn final Primera del Estatuto de los Trabajadores) contaba con dispersas referencias normativas en el aìmbito del derecho privado lo que ha llevado a una mayor desprotección. Pero lo realidad es que esta regulación contempla unos derechos pero no una compensación real. El autónomo, por mucho que pueda disfrutar de unas vacaciones o una baja, si no está en activo al frente de su proyecto cada día no ingresa.

Esto se suma al hecho de que en la misma persona coincide la figura de la mujer y la de la empresaria/autónoma que ha luchado por un proyecto que forma una parte importantísima de su vida. Además, teniendo en cuenta las actuales políticas de cotización a la seguridad social para autónomos, la decisión de ser madre adquiere a nivel económico una mayor carga, ya que cuando emprendes, al menos durante los primeros años, la baja rentabilidad de la actividad lleva a que la base de cotización elegida sea normalmente la mínima y por tanto la retribución de su baja por maternidad son alrededor de 900 euros. Esta realidad supone que, para algunas mujeres, el ser autónoma y madre no sólo le hace replantearse su continuidad profesional, sino que también tiene que elegir entre poder pagar las facturas, ser madre o depender de los ingresos de su pareja (si la tiene).

-Usted viene de una familia numerosa, nueve hijos, viéndose ahora como madre primeriza con 37, ¿no le entra un vértigo pensando cómo pudieron las madres de antes?

-Sí, sobre todo pensando en mujeres como mi madre, para mí un ejemplo a seguir, ya que no sólo ha hecho que me sienta no cómo la mayor de nueve hermanos sino como una hija única en cuanto a la atención y el cariño recibido, sino que además se trata de una mujer y profesional de bandera.

Viéndola a ella y a mi padre todo me parece más fácil. Pero la realidad es que el Estado en cuanto a beneficios sociales lleva muchas legislaturas de retraso sin apostar por los autónomos y por la maternidad.

-¿Era todo más fácil antes?

-No lo creo, pienso que existe un mito cuando miramos hacia el pasado. No era más fácil, eran realidades diferentes. Es más, el respaldo y la concienciación social hacia la mujer trabajadora era todavía menor. Todavía queda mucho por hacer.

No podemos olvidar que la incorporación de la mujer al trabajo remunerado sigue siendo historia reciente. Además, esos trabajos eran, en su gran mayoría, de naturaleza manual y/o de cadena de producción industrial, con lo que quedarse embarazada suponía la pérdida inmediata del puesto.

Como he dicho, son realidades diferentes, hace no muchos años la mujer tenía que elegir entre ser madre o trabajadora (con la autorización expresa de su marido) y ahora tiene que elegir entre ser madre y llegar profesionalmente a donde se propone. Por último, sin duda la tecnología ha facilitado también la posibilidad de poder trabajar deslocalizado, facilitando mucho las cosas. Aunque sin olvidar que también puede esclavizarnos y complicar la conciliación si no nos obligamos a desconectar de vez en cuando.

-¿Qué le pediría a los políticos para que esto mejore?

-Recientemente se han aprobado medidas que benefician a las mujeres autónomas como bonificaciones en la cuota entre otras. El cambio, además de económico, debe ser social y educativo. Creo que es un problema mucho más profundo y de raíz y debe implicar una apuesta real a largo plazo del estado sobre como la natalidad afecta a la sostenibilidad de nuestro sistema. No necesitamos que se nos reconozca como madres, eso ya se presupone.

Además, si tenemos en cuenta una realidad global en la que cada vez se trabaja más por proyectos concretos de manera autónoma, las empresas se deslocalizan y se nutren de la especialización de externos, etc., la figura del autónomo va a seguir creciendo en relevancia dentro del mercado laboral.

No se trata sólo de tener periodos de baja superiores o de ampliar las bajas de paternidad que permiten estar más tiempo con los niños, sino que la madre no tenga que verse obligada a sobrevivir económicamente, cerrar su empresa... cada vez que tenga hijos o decida tenerlos.

-Cómo es vivir en una familia numerosa. ¿Qué se aprende?

-Creo que el aprendizaje está más relacionado con la educación que recibamos que con el número de miembros familiares. Siempre he oído decir a mi madre que las familias en general son la primera escuela de amor en la que se aprenden muchas cosas: a respetar y a querer en vertical y en horizontal, a valorar lo que se tiene, a luchar por lo que se quiere, a compartir, a desarrollar habilidades sociales, a asumir responsabilidades... En definitiva, es el perfecto ensayo general de la vida misma vivido entre los que te quieren por lo que eres y no por lo que tienes.