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¿Sabes qué es la fertilidad natural?

Se trata de una manera de enfocar los tratamientos de una manera integral

Cada año aumenta el porcentaje de infertilidad en nuestro país y cada día hay más parejas, y mujeres, que se someten a tratamientos de reproducción asistida. Pero, la reproducción asistida no siempre funciona. Las técnicas como la inseminación artificial o la fecundación in vitro tienen un porcentaje de éxito relativamente bajos.

Cada año aumenta el porcentaje de infertilidad en nuestro país y cada día hay más parejas, y mujeres, que se someten a tratamientos de reproducción asistida. Pero, la reproducción asistida no siempre funciona. Las técnicas como la inseminación artificial o la fecundación in vitro tienen un porcentaje de éxito relativamente bajos. Por ejemplo, la inseminación artificial está entre un 15-25% y la fecundación in vitro entre un 35-50% (los porcentajes pueden variar dependiendo de clínicas).

Si comparamos estos números con los porcentajes de otros tratamientos de salud, por ejemplo, si una persona tiene una infección de orina, y su médico le da un tratamiento y le dice “Tienes un 25% de probabilidades de que la infección se vaya”, posiblemente el paciente se quedará perplejo y se enfade, ya que esperamos que la medicina cubra el máximo de posibilidades de curación.

Que la medicina, hoy en día, ofrezca un porcentaje de éxito un 50% de éxito (de media), es relativamente bajo. Y esto ocurre, porque aún nos queda mucho por conocer de nuestra fertilidad, y aún nos queda más por conocer de la reproducción asistida.

Y justamente por eso, y por razones personales, me dedico a la Fertilidad Natural. ¿Y qué es esto de la Fertilidad Natural? Pues es un enfoque integrador de la infertilidad. Es decir, se tiene en cuenta a la mujer y al hombre como seres integrales, y no separados en útero, esperma u óvulos. Sino como un cuerpo que siente, que come, que piensa, que sufre, que vive en una ambiente tóxico, que tiene estrés...

Tenemos que cambiar el paradigma de la fertilidad, para que dentro de 20 años no tengamos que pasar sí o sí, por la reproducción asistida. Porque al ritmo que va nuestra sociedad, dentro de 20 años aún tendremos tasas de infertilidad mucho más altas! Primero, hay que educar a hombres y mujeres, pero sobre todo a mujeres, que la edad a la que buscamos el primer hijo es muy importante, y que si queremos tener hijos a partir de los 35 años, entonces podríamos plantearnos, años antes, congelar nuestros óvulos.

Pero no solo se trata de preservar nuestra fertilidad congelando. También podemos hacer mucho por nuestra fertilidad si sabemos aquello que la perjudica. Y preservarla naturalmente desde bien jóvenes. Bajo mi punto de vista es la mejor forma de preservar la fertilidad es cuidándote, haciendo los estudios adecuados de salud y teniendo en cuenta ciertas pautas que afectan al sistema hormonal. Cada día está más de moda tratar de la manera menos agresiva las patologías, intentando prevenir antes de curar. Y en la fertilidad también, por eso cada día hay más parejas y mujeres que recurren a tratamientos naturales e integrales de fertilidad antes de pasar por la reproducción asistida, pero no solo eso, también para prepararse y aumentar los porcentajes de éxito de las propias técnicas.

Hace 14 años que me dedico a la infertilidad, 7 años como Embrióloga en la reproducción asistida, y 7 años dirigiendo PsicoFertilidad Natural, con un enfoque más amplio y tratando la fertilidad de una manera integral. Y he hecho números, y las personas que hacen un tratamiento integral antes y durante la fecundación in vitro (FIV), por ejemplo, tienen unos porcentajes de embarazo mayores. Lo que nos tiene que hacer pensar que la reproducción asistida deja espacios por cubrir, como por ejemplo la nutrición, o hábitos de vida, o la gestión del estrés, o trabajar los bloqueos emocionales.

Estamos volviendo a lo de antes, estamos volviendo a comprar en mercados, buscamos los alimentos menos procesados, con menos aditivos, sin azúcares porque ya se ha demostrado científicamente que nos hace daño, que la alimentación “moderna” no está enfermando. Y la fertilidad no se libra. Cada vez se encuentran más tóxicos en los animales que comemos cada día, cada vez hay más alteradores hormonales en las frutas y verduras. Muchos pescados contienen mercurios, PCBs. Los plásticos, los maquillajes, productos de limpieza, jabones, ambientadores, además de la contaminación ambiental estamos rodeados de disruptores endocrinos (alterador hormonal).

Sin olvidarnos del mayor de los tóxicos, el estrés crónico. No existe mayor alterador hormonal que el estrés sostenido.

Dormimos pocas horas, no llevamos los ritmos que deberíamos, o lo que conocemos ahora como cronobiología. Nos dormimos muy tarde, nos levantamos muy temprano y esto tiene una repercusión en nuestro cortisol (hormona del estrés) y en nuestra melatonina (hormona inductora del sueño). Estamos rodeados de pantallas a las 11 de la noche, eso activa a nuestro cerebro y nos sube el cortisol, justamente a las horas que debería estar a los niveles más bajos, vamos contra nosotros mismos.

Cada vez tenemos trabajos más sedentarios, no nos movemos lo suficiente, y comemos más de lo que gastamos energéticamente y además, la mayoría de la comida que ingerimos no la necesitamos.

Y todo esto, aunque nosotros no le demos importancia, nuestro cuerpo sí. Y nuestro cuerpo está diseñado para comer comida de verdad, solo cuando tiene hambre real, para dormir cuando se va el sol y levantarse cuando aparece, para tener estrés solo de manera momentanea... nuestro cuerpo no sabe que es un bisfenol A, o un colorante... y este tipo de vida acaba generando una inflamación crónica de bajo grado, que padecen demasiadas personas,¡ y no lo saben!

En la consulta veo cada día, absolutamente cada día, mujeres con endometriosis y con hipotiroidismo. Y justamente estas dos patologías son las peor diagnosticadas, y aun así cada día las veo. Y no debemos olvidarnos de las emociones, el ovario no va por libre, ni el útero es independiente de lo que siento. La PsicoNeuroInmunología así lo demuestra, somos un todo y los tres sistemas están conectados: sistema inmunológico, sistema nervioso y sistema endocrino.

Y cuando trabajas de esta manera integral la Fertilidad Natural, las probabilidades de quedar embarazada, aumentan, sí o sí. Porque mejor tu salud, mejoran los ciclos menstruales, las ovulaciones, el esperma, porque, insisto, somos un conjunto, dejemos de compartimentalizar el cuerpo. No se trata de tomar unas perlas de aceite de onagra y punto, esto es mucho más serio, se trata de estudiar la relación de todo nuestro cuerpo, hacer análisis clínicos, aportar los nutrientes que necesitamos, adecuar la alimentación según la alteración hormonal que tengamos, personalizar el ejercicio que hacemos, aprender a gestionar el estrés, intentar adecuar los ritmos circadianos...es complicado, lo sé, justamente por eso creé PsicoFertilidad Natural, para hacerlo mucho más sencillo.