Ciencia

Así es la científica gallega del año que descifró el papel del océano en el cambio climático

Aida Fernández Ríos, pionera en la investigación marina y primera mujer en dirigir el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, será homenajeada durante todo 2026

Aida Fernández Ríos
Aida Fernández Ríos CSIC

Cruzó el Atlántico de norte a sur, pasó más de 750 días en alta mar y convirtió el océano en su laboratorio. Desde Vigo al Índico, de la ría al hielo antártico, su vida estuvo marcada por una convicción: entender cómo el mar regula el clima del planeta. Ahora, más de una década después de su fallecimiento, Galicia reivindica su legado.

La Real Academia Galega de Ciencias ha elegido a Aida Fernández Ríos (1947-2015), profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en el Instituto de Investigaciones Marinas, como “Científica Gallega del Año”. Con este reconocimiento, la institución pretende poner en valor una trayectoria científica de referencia internacional y visibilizar el papel fundamental de las mujeres en el avance del conocimiento.

El acto central de homenaje tendrá lugar el 8 de octubre, Día de la Ciencia en Galicia, aunque a lo largo de 2026 se celebrarán diversas actividades académicas, divulgativas e institucionales para difundir su figura y sus aportaciones científicas.

De Peniche al liderazgo científico

Nacida en 1947 en el barrio vigués de Peniche, en una familia trabajadora de fuerte arraigo marinero, su camino hacia la ciencia no fue lineal. Comenzó estudios de Peritaje Mercantil, pero tuvo que abandonarlos por la delicada salud de su padre y empezar a trabajar en una imprenta. No renunció, sin embargo, a su formación: compaginó el empleo con clases de dibujo y francés hasta que, animada por su entorno, decidió opositar al CSIC.

En 1972 aprobó como auxiliar de laboratorio. Aquella puerta fue definitiva. Mientras trabajaba, retomó estudios nocturnos, cursó la licenciatura en Biología entre Vigo y Santiago y defendió su tesis doctoral sobre el fitoplancton en la ría de Vigo.

Su carrera investigadora fue ascendiendo progresivamente hasta convertirse en profesora de investigación del Instituto de Investigaciones Marinas. En 2006 hizo historia al ser la primera mujer en dirigir el centro, responsabilidad que desempeñó hasta 2011.

Autoridad europea en acidificación del océano

Como bióloga marina, centró su trabajo en los cambios físico-químicos del océano, especialmente en el Atlántico, y su relación con el clima. Participó en cerca de 30 campañas oceanográficas —cinco de ellas como jefa científica— y acumuló más de 750 días en el mar.

Entre sus hitos destaca un artículo sobre la variabilidad de las masas de agua en el Atlántico Norte, uno de los más citados en la historia del Instituto de Investigaciones Marinas, y su participación en la primera evaluación global de los niveles de CO₂ en el océano derivados de la actividad humana, publicada en la revista Science.

Fue una de las mayores expertas europeas en el estudio de la relación entre las emisiones de dióxido de carbono y el aumento de la acidez del agua del mar, un fenómeno clave para comprender el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos. Publicó más de 110 artículos científicos y realizó estancias en centros de investigación de Reino Unido, Estados Unidos y Francia.

En junio de 2015 ingresó como académica numeraria en la Real Academia Galega de Ciencias, donde pronunció su discurso bajo el título “A acidificación del mar: una consecuencia de las emisiones de CO2”. Falleció ese mismo año, de forma prematura, en un accidente de tráfico cuando aún estaba en activo.