Corona

A subasta el legado sentimental de Balduino y Fabiola: su anillo de compromiso por 19.800 euros

Su venta el 23 de enero en Madrid, junto a un valioso demiparure de aguamarina, deja en el aire una pregunta: ¿No debería protegerse el joyero de la Corona belga?

Imagen de la reina Fabiola de Bélgica
Imagen de la reina Fabiola de BélgicaEfe

Las joyas de la reina Fabiola, en paradero desconocido desde su muerte, en 2014, están reapareciendo y se van a subastar en Madrid, en la casa Ansorena, a finales de enero de 2026. Entre ellas están su sofisticado conjunto de aguamarinas y diamantes y su anillo de compromiso con Balduino.

Son joyas emblemáticas que formaron parte del legado privado y sentimental de la reina. Encontrarán nuevos propietarios en la subasta que se desarrollará en la calle Alcalá de Madrid los días 21, 22 y 23 de enero. El lote principal se remata el día 23.

Alto valor histórico

El foco está en un sautoir art déco de diamantes con gran aguamarina central y sus pendientes a juego, un demiparure que Fabiola llevó en la boda de Felipe y Letizia en 2004. El precio de salida ronda los 40.000 euros.

El demiparure de aguamarinas y diamantes
El demiparure de aguamarinas y diamantesAnsorena

También se subasta su anillo de compromiso con el rey Balduino, de oro amarillo con una esmeralda de más de 13 quilates flanqueada por dos diamantes, con salida en torno a 19.800 euros. Los expertos confirmaron que esta era efectivamente la joya que Balduino regaló a su futura esposa antes de su boda el 15 de diciembre de 1960. Se desconoce su origen e historia.

Anillo de compromiso de la reina Fabiola
Anillo de compromiso de la reina Fabiola@ansorena

Parte del joyero de Fabiola quedó en manos de la familia real belga. La tiara Wolfers, por ejemplo, pasó a la reina Matilde. Otras piezas fueron heredadas por sus sobrinos y han ido apareciendo en subastas internacionales.

En primera línea: Fabiola y Paola flanquean a la nueva reina de Bélgica, Matilde, ayer durante la ceremonia de abdicación
En primera línea: Fabiola y Paola flanquean a la nueva reina de Bélgica, Matilde, ayer durante la ceremonia de abdicaciónlarazon

Sin fundación que las proteja

Estas joyas que ahora salen en Ansorena se interpretan como un nuevo capítulo de ese "legado fragmentado y disperso" que, sin una fundación que lo proteja, llega al mercado a través de sus herederos, una década después de su fallecimiento.

Mientras que en Europa las monarquías conservan este patrimonio a través de un fondo o fundación especial, como el Royal Collection Trust en el Reino Unido, en Bélgica siguen siendo propiedad personal . Por lo tanto, pasan a formar parte de las herencias y posteriormente se dispersan. Las de la reina Astrid terminaron en el tesoro de Luxemburgo a través de su hija, la gran duquesa Josefina Carlota.

La más antigua de las joyas de la Corona belga está en manos de la reina Paola. Se trata de una tiara art déco, un regalo del rey Alberto I en la década de 1920. Pero nadie puede predecir qué será de ella tras su muerte. La reina Fabiola decidió regalar algunos de sus tesoros a Matilde, pero gran parte regresó a su familia española. Hasta ahora, no han encontrado más camino que el mercado.

La pérdida resulta aún más relevante si se tiene en cuenta que el joyero de la Casa Real belga es de por sí limitado. La ausencia de los históricos conjuntos de esmeraldas y rubíes que lució la soberana deja a la reina Matilde con menos margen patrimonial, obligándola a recurrir a préstamos o a piezas de adquisición personal, una circunstancia que resta solidez simbólica a la institución.

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