Charlene «reconduce» su matrimonio

Que suenen los motores pero que se acallen los rumores. Éste parece haber sido el lema que eligió Charlene para disfrutar de la clásica cita en el Gran Premio de Mónaco de Fórmula-1. Ante las incesantes noticias sobre sus ausencias, crisis y supuestas infidelidades, la esposa de Alberto –espectacular con un minivestido de color coral y sandalias «nude»– cogió ayer el timón de su matrimonio. Y qué mejor manera de ilustrarlo que poniéndose al volante del vehículo con el que inauguran la carrera y que, hasta ayer, siempre había conducido Alberto.