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Famosas contra el “estigma” del cáncer

Inés Sainz denuncia que una de las firmas de las que es imagen ha rescindido su contrato por padecer la enfermedad. Los expertos recuerdan que todo lo que sea “normalizar” la palabra cáncer es positivo y que muchos rostros conocidos han contribuido a ello

Inés Sainz denuncia que una de las firmas de las que es imagen ha rescindido su contrato por padecer la enfermedad. Los expertos recuerdan que todo lo que sea “normalizar” la palabra cáncer es positivo y que muchos rostros conocidos han contribuido a ello

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Las campañas de visibilización y normalización de la dolencia oncológica han calado en la sociedad, pero es posible que, más que por la información que transmiten (que por supuesto tiene una gran importancia), hayan impactado también por el hecho de que rostros famosos que han luchado cara a cara contra ella se hayan sumado a estas acciones. Muchas caras conocidas han mostrado sin tapujos los estragos que la enfermedad dejó en su cuerpo: la imagen de fuerza de Terelu Campos portando un pañuelo rosa, el pelo prácticamente rapado de Luz Casal o la discreción de Sara Carbonero son solo algunos ejemplos.

Del lado negativo, hoy saltó la noticia de que Inés Sainz, que el mes de octubre desveló que padecía cáncer de mama, ha denunciado que una de las firmas con las que trabaja (la cual no ha querido desvelar) rescindió su contrato dos días después de enterarse de su enfermedad. A la modelo le detectaron un tumor maligno en una revisión rutinaria, aunque finalmente anunció feliz que no ha necesitado sesiones de quimioterapia. “Es mucho lo que tengo que sacar adelante y con la comida de mi hijo no se juega, pero estoy en rollo 'paz y amor'. No me han pagado, se han quedado más anchos que largos y le he dado muchas vueltas, pero mi madre me educó como una señora y no diré la marca”, dijo en declaraciones a “El Correo”.

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Esto muestra que, desgraciadamente, el estigma asociado a la enfermedad oncológica persiste. También ha sido muy criticado el “bombo” que se ha dado a los rumores y debates absurdos sobre si Sara Carbonero utiliza o no peluca. LA RAZÓN ha tratado el tema con expertos y aseguran que las enfermas son las que deben decidir hasta qué punto quieren compartir su dolencia o los tratamientos a los que recurren.

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Así lo siente Beatriz Guerrero, directora de Ángela Navarro, un centro de imagen personal cuya misión es paliar los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos a nivel estético. Al margen del factor de intimidad, los profesionales también recuerdan que “todo lo que sea normalizar la palabra 'cáncer' es positivo”: “Reduce el impacto emocional y le da un punto de vista menos dramático a una enfermedad difícil”, indica Patrizia Bressanello, psicóloga y responsable del servicio de Infocáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). En la retina de muchos permanecen las fotografías y vídeos (en uno incluso aparecía llorando con mechones de pelo en las manos) que la actriz Shannen Doherty decidió compartir en su cuenta de Instagram durante el tratamiento.

“Cáncer” es una palabra que hasta hace no mucho parecía maldita y por eso a algunos aún les cuesta pronunciarla. Y es que, a pesar de los esfuerzos de los investigadores y de los continuos avances en medicina, el cáncer sigue siendo una enfermedad que solo en 2017 acabó con la vida de más de 110.000 personas en España, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). De ellas, casi 45.000 eran mujeres. Cada vez son más los datos que invitan a la esperanza y los tratamientos innovadores como la inmunoterapia ya muestran sus resultados. Muy buenas noticias para compensar las malas.

Los personajes mediáticos son unos enfermos más, y si es cierto que pueden hacer mucho por la normalización, también es verdad que estar en el centro del foco mediático puede ser un arma de doble filo. Casos como el de Inés Sainz no ayudan.