Rumor

¿Bebían sangre Angelina Jolie y Billy Bob Thornton?

La actriz Michelle Randolph atreve a preguntar por el rumor más oscuro de Hollywood

Billy Bob Thornton y Angelina Jolie
Billy Bob Thornton y Angelina JolieGtres

En Hollywood hay historias que nunca mueren. Se transforman, se exageran, se vuelven leyenda. Y luego están aquellas que, como un relicario gótico olvidado en un cajón, resurgen cuando menos lo esperas. Michelle Randolph lo sabía. Por eso, cuando comenzó a rodar Landman junto a Billy Bob Thornton, no pudo evitar pensar en uno de los rumores más delirantes de la cultura pop de los 2000: ¿había bebido sangre con Angelina Jolie?

La actriz, que interpreta a Ainsley Norris en la serie, confesó en The Drew Barrymore Show que decidió ir directa a la fuente. "La mayoría de mis escenas son con él, y yo pensaba: ‘Dios, lo único que sé es que bebió la sangre de Angelina Jolie o algo así’", contó entre risas. “"Y sí, ya le pregunté al respecto". No aclaró cuál fue exactamente la respuesta del actor, pero el misterio no eclipsó lo que más le sorprendió: su personalidad.

Actor enigmático y oscuro

Porque si algo dejó claro Randolph es que Thornton no encaja precisamente con la caricatura de estrella excéntrica que la prensa construyó hace dos décadas. "Es la persona más tranquila que puedas imaginar. Si la calma fuera alguien, sería él", explicó. Lejos de intimidar, el veterano intérprete ejerce una influencia casi terapéutica en el set. "Tiene una forma de sacar honestidad en las escenas y de hacerte sentir cómoda. Yo hablo mucho y voy rápido, y él me hace querer relajarme". Una descripción que desmonta, al menos en parte, la narrativa del actor enigmático y oscuro.

El origen de todo se remonta a los primeros años del milenio, cuando Thornton y Angelina Jolie formaban una de las parejas más mediáticas -y provocadoras- del momento. En plena era pre-Instagram, los tabloides hicieron su agosto con la historia de que ambos intercambiaban frascos con sangre. El gesto, que parecía sacado de una novela de Anne Rice, alimentó titulares y fantasías góticas a partes iguales.

El propio Thornton abordó recientemente el asunto en una entrevista con Rolling Stone. Según explicó, la realidad era bastante menos vampírica: ambos llevaban pequeños relicarios con una gota de sangre como símbolo romántico. Un detalle íntimo que, amplificado por la maquinaria mediática, terminó convertido en relato sobrenatural. "Al final la historia se transformó en que éramos vampiros que vivíamos en un calabozo y bebíamos sangre", ironizó.

La anécdota, revisitada ahora por Randolph con frescura generacional, funciona como cápsula del tiempo de una década en la que Hollywood coqueteaba con el exceso y la provocación.