
Relaciones extramaritales
Bill Gates ante el espejo Epstein: sus romances rusos
El fundador de Microsoft reconoce aventuras extramaritales y admite que fue "un gran error" reunirse con el financiero

En el universo posterior a Jeffrey Epstein, cada nombre que emerge de los archivos judiciales arrastra consigo una sombra difícil de disipar. Esta vez, el foco vuelve a posarse sobre Bill Gates. El fundador de Microsoft, de 70 años, habría admitido ante empleados de su fundación haber mantenido romances con dos mujeres rusas mientras estaba casado y, al mismo tiempo, ofrecido una disculpa directa por sus vínculos con el financiero condenado por tráfico sexual.
La escena, según recoge "The Wall Street Journal", tuvo lugar durante una reunión interna –un "town hall"– en la que Gates optó por hablar sin rodeos. "Tuve aventuras amorosas", habría reconocido, especificando que una fue con una jugadora de bridge rusa a la que conoció en torneos y otra con una física nuclear rusa con la que coincidió en el ámbito profesional. Añadió que no hizo "nada ilícito" y que nunca pasó tiempo con las víctimas de Epstein ni con las mujeres que lo rodeaban.
La admisión, sin embargo, no puede desligarse del contexto. Gates conoció a Epstein en 2011, después de que el financiero hubiera cumplido condena por delitos sexuales. A pesar de ello, ambos se reunieron en varias ocasiones en Nueva York, Alemania, Francia y Washington. El propio Gates confirmó que voló en el jet privado del magnate caído en desgracia, aunque negó haber pasado noches en su compañía o haber visitado Little Saint James, la isla que se convirtió en símbolo de la red de abusos.
Durante esa misma reunión interna, Gates calificó como "un gran error" haber pasado tiempo con Epstein y se disculpó por haber involucrado a ejecutivos de la Fundación Bill y Melinda Gates en conversaciones con él. La fundación –una de las mayores financiadoras de iniciativas de salud global del mundo– reiteró que nunca realizó pagos a Epstein ni lo empleó.
Pero el pasado es persistente. En los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia aparecieron fotografías de Gates posando junto a mujeres cuyos rostros fueron censurados. Según el magnate, eran imágenes que Epstein le pidió que tomara tras reuniones vinculadas a la filantropía. La explicación no ha impedido que resurjan preguntas sobre los motivos y la naturaleza de esa relación.

En paralelo, los detalles sobre los romances rusos añaden una capa más íntima –y explosiva– al relato. Una de las mujeres sería Mila Antonova, jugadora de bridge a la que Gates conoció en 2010 durante un torneo. Años después, Epstein entró en escena cuando Antonova buscaba financiación para una academia de bridge. El financiero no solo la conoció, sino que pagó sus estudios en una escuela de programación. Posteriormente, habría exigido a Gates el reembolso del dinero, en lo que algunos interpretaron como un intento de presión o chantaje.
Correos electrónicos de 2013 revelan que Epstein llegó a mencionar a dos mujeres con las que, según él, Gates habría tenido relaciones mientras estaba casado. En uno de esos mensajes, el financiero insinuaba que la historia podría convertirse en «sensación de la noche a la mañana». En otro, criticaba al empresario por ser «tan tacaño» que su exnovia rusa dormía en el sofá de un amigo. Incluso afirmó –sin pruebas– que Gates había contraído una enfermedad de transmisión sexual, acusación que el magnate ha negado tajantemente.
La dimensión personal del escándalo conecta inevitablemente con su exesposa, Melinda French Gates. La filántropa solicitó el divorcio en 2021 tras veintisiete años de matrimonio, y ha señalado que tanto las aventuras extramatrimoniales como la relación con Epstein fueron factores determinantes en la ruptura. En un podcast de NPR, Melinda fue contundente: «Estoy tan feliz de estar lejos de toda esta porquería». También reconoció que las revelaciones le evocan momentos «muy, muy dolorosos» y subrayó que las preguntas pendientes deben dirigirse a su exmarido.
Carga reputacional
En medio de la tormenta, Gates insiste en que su vínculo con Jeffrey Epstein se limitó a discusiones filantrópicas y que no hubo conducta indebida. No existe acusación formal que sugiera que participara en actividades ilegales relacionadas con el financiero. Sin embargo, en la era post-Epstein, la mera proximidad se convierte en una carga reputacional de alto voltaje.

El magnate también canceló recientemente su participación en la Cumbre de Impacto de IA en India, alimentando especulaciones sobre el impacto mediático del caso. Mientras tanto, la fundación que lleva su nombre continúa operando como uno de los pilares de la salud global.
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