Nueva etapa

Eugenia Osborne, sobre su relación con Miguel Barreiro: "Despacito y con buena letra"

La hija de Bertín Osborne habla de convivencia, proyectos en Galicia

Eugenia Osborne desvela el ritual de belleza exprés que transforma la piel en solo 3 días antes de cualquier evento
Eugenia Osborne desvela el ritual de belleza exprés que transforma la piel en solo 3 días antes de cualquier evento

Hay relaciones que nacen bajo el vértigo y otras que se construyen con paciencia. Eugenia Osborne pertenece, sin duda, al segundo grupo. Tras casi tres años y medio junto a Miguel Barreiro, la hija de Bertín Osborne atraviesa una nueva etapa sentimental marcada por una novedad que lo cambia todo: vivir en la misma ciudad.

"Estamos creciendo mucho como pareja en esta nueva fase", confiesa con naturalidad. La convivencia geográfica ha traído consigo ventajas emocionales y pequeños desafíos domésticos. "Tiene cosas muy buenas porque, en momentos difíciles que antes no podía estar él, ahora ya sí está. Y cuando él tiene un momento difícil, también estoy yo para apoyar y darle un abrazo", explica. Una definición del amor adulto: estar.

Pero no todo es postal idílica. "Luego también hay más roces, lo típico de la convivencia", admite con honestidad. Lejos de dramatizar, Eugenia lo vive como aprendizaje. "Aprendo a gestionarlos bien". La clave parece estar en esa idea que repite como mantra: ir despacio. Muy despacio.

Con hijos de por medio, la empresaria y creadora de contenido tiene claro que cada paso debe ser firme y meditado. "Nunca he dicho que no" a una boda, reconoce, pero matiza enseguida: "De momento no, porque prefiero ir poquito a poco. Con niños de por medio es mejor ir poquito a poco". La frase resume una filosofía sentimental que huye de los titulares impulsivos.

Lo que sí hay son proyectos compartidos. Y no pequeños. "Tenemos un proyecto en Galicia juntos, una casa… tenemos muchos planes a futuro", revela. Galicia como horizonte común suena a algo más que una inversión inmobiliaria: es símbolo de estabilidad, de raíz, de visión compartida.

Miguel, además, está plenamente integrado en su universo más íntimo. "Mis hijos lo adoran", asegura. Y cuando los hijos aprueban, el terreno emocional se consolida.

Client Challenge