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Confesiones

Junco rompe su silencio tres años después de la muerte de Bernardo Pantoja

La viuda del hermano de Isabel Pantoja concede una entrevista reveladora en la que repasa más de dos décadas de relación, habla del conflicto con la familia del fallecido y muestra su apoyo a Luis Manuel Vicente Rico, conocido como "Pinocho", que lucha por ser reconocido como hijo de Bernardo

Tres años después de la muerte de Bernardo Pantoja, una voz hasta ahora discreta decide contar su versión. Junco, que compartió más de dos décadas de vida con el hermano de Isabel Pantoja, ha decidido hablar públicamente sobre aquellos años y sobre lo que ocurrió tras el fallecimiento de su marido en noviembre de 2022, a los 69 años, en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

La bailarina japonesa, que durante mucho tiempo se mantuvo en un segundo plano mediático, recuerda una historia de amor larga -22 años de convivencia- marcada por la discreción. Juntos vivían en una casa propiedad de la cantante, aunque, según relata, su relación con la familia Pantoja era prácticamente inexistente. Ni siquiera su boda con Bernardo a finales de 2018, ni el tiempo que ella dedicó a cuidarlo durante sus últimos meses de enfermedad, lograron acercar posiciones.

Abandonar la vivienda

El momento más duro, asegura, llegó inmediatamente después de su muerte. Según su relato, al día siguiente del fallecimiento recibió un ultimátum para abandonar la vivienda en la que había vivido con su marido durante años. La situación derivó en un conflicto legal: al negarse a marcharse del que considera su único hogar, se inició un proceso de desahucio cuya vista judicial ya tiene fecha prevista para mediados de abril.

Pero la entrevista no solo reabre ese capítulo familiar. También arroja luz sobre una historia paralela que lleva tiempo generando titulares: la batalla judicial de Luis Manuel Vicente Rico, conocido popularmente como "Pinocho", quien reclama ser reconocido como hijo de Bernardo Pantoja.

Junco relata que fue el propio Bernardo quien, consciente de la gravedad de su estado de salud en sus últimos meses, quiso recuperar el tiempo perdido con Luis. Según cuenta, el acercamiento entre ambos fue sincero y emocional. Incluso asegura que el propio Bernardo le pidió que se dirigiera a él como "papá", un gesto que, para ella, demuestra la naturaleza del vínculo que habían empezado a construir antes de su muerte.

La viuda no oculta que estaría dispuesta a respaldar a Luis en su lucha judicial si fuera necesario. Afirma que, si tuviera que declarar ante un juez, contaría lo que vivió de primera mano: que Bernardo lo trataba como a un hijo.

El afecto entre ambos es hoy evidente. En el encuentro en el que hablan sobre su situación actual, Luis también deja claro que Junco no estará sola pase lo que pase con el proceso judicial. Si finalmente pierde el litigio por la vivienda, asegura que podrá contar con él.

De esta forma, ambos han ido construyendo una relación cercana en medio de una de las historias familiares más mediáticas y complejas de la crónica social española. Para ellos, más allá de pleitos y titulares, el vínculo que comparten tiene un nombre sencillo: familia.