
Amenazada
Kristin Cabot rompe su silencio tras el "Coldplaygate"
La exdirectora de Recursos Humanos de Astronomer habla por primera vez sobre el beso viral que cambió su vida y las consecuencias personales y profesionales que sufrió

En julio de 2025, durante un concierto de Coldplay en el estadio Gillette de Foxboro, Massachusetts, Kristin Cabot se convirtió en protagonista involuntaria de un escándalo viral que nadie olvidará pronto. La cámara del estadio enfocó a la entonces directora de Recursos Humanos de Astronomer junto a su jefe, Andy Byron, consejero delegado de la compañía y casado en ese momento. El beso que intercambiaron en la pantalla gigante del estadio se grabó y compartió millones de veces, dando lugar a lo que los medios bautizaron como "Coldplaygate".
El impacto fue inmediato y devastador. Ambos perdieron sus relaciones sentimentales y sus puestos de trabajo: Byron renunció como CEO y Cabot negoció su salida tras una investigación interna. Ahora, meses después, la exejecutiva ha decidido hablar por primera vez con The New York Times. Reconoce que el gesto estuvo influenciado por el alcohol: "Tomé una mala decisión, me tomé un par de High Noons, bailé y actué de manera inapropiada con mi jefe". La exdirectora añade con honestidad: "No es algo menor. Asumí mi responsabilidad y renuncié a mi carrera por ello. Ese es el precio que decidí pagar".
Vidas dinamitadas
Cabot explica que compartieron cócteles de tequila, bailaron y se dieron un beso en el balcón VIP del concierto, asegurando que fue la primera y única vez que se encontraron fuera del trabajo. Sin embargo, esa única acción bastó para dinamitar sus respectivas vidas. La actriz e influencer lamenta el efecto en sus hijos: "Quiero que mis hijos sepan que se pueden cometer errores y meter la pata. Pero no tienen por qué amenazarlos con matarlos por ellos". Incluso Chris Martin, líder de Coldplay, reaccionó en directo al ver la escena: "O bien tienen una aventura o bien son muy tímidos", bromeó ante la multitud.

El escándalo convirtió a Cabot en objeto de burlas y memes, y recibió amenazas de muerte, mientras que su entonces esposo, Andrew, con quien ya estaba separada, defendió públicamente que "no fue infiel" y pidió respeto para su familia. Para gestionar la situación, contrató a la consultora Dini von Mueffling, conocida por haber asesorado a Monica Lewinsky y Virginia Giuffre. Cabot recuerda los comentarios sexistas que sufrió: "La gente decía que era una cazafortunas o que llegué a la cima acostándome con alguien, lo cual está totalmente lejos de la realidad".
Tras la crisis, solicitó el divorcio y ha trabajado en recuperar la normalidad junto a sus hijos adolescentes, que reciben apoyo psicológico. Su contacto con Byron cesó definitivamente en septiembre, mientras ella retoma sus aficiones y vida social, reconstruyendo un día a día más tranquilo y seguro.
El relato de Kristin Cabot no es solo un ajuste de cuentas público, sino un testimonio sobre errores, responsabilidad y la difícil tarea de reconstruir la vida tras un escándalo viral que trascendió cualquier escenario imaginable.
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