Perfil personal
Quién es Alauda Ruiz de Azúa, la atea que toca el cielo en los Goya
Su película "Los domingos" parte como una de las favoritas en la 40ª edición de los Premios de la Academia del Cine
Charlando con una monja le dijo: "Pues para tanto rezo, mira cómo está el mundo". Ella respondió: "Uy, ¡pero si no lo hiciéramos estaría mucho peor!". Alauda Ruiz de Azúa ha confesado estos días que, aunque atea, le interesa comprender. "Cuando te acercas a algo te das cuenta de que al otro lado hay una persona buscando consuelo. Intento entenderlo desde el humanismo". Esa curiosidad moral, esa voluntad de mirar incluso lo que no comparte, define tanto a la persona como a la cineasta.
Nació en Baracaldo en 1978. Licenciada en Filología Inglesa y formada en la ECAM, Ruiz de Azúa irrumpió con Cinco lobitos, un debut sobre la maternidad y los cuidados que le valió el Premio Goya a la Mejor Dirección Novel y la situó como una de las voces más sólidas de su generación. Allí ya estaban sus obsesiones: la familia y las herencias emocionales.
En entrevistas ha reconocido que su propia maternidad fue un motor creativo decisivo. Tiene un hijo al que considera su "principal fuente de inspiración". En él, dice, deposita buena parte de su fe: "En mi hijo. En mi familia. En el cine. En contar historias".
Fragilidad humana
La maternidad no solo cambió su vida, también afinó su mirada. Le dio una sensibilidad más aguda de la fragilidad, del cuidado y de los conflictos invisibles del hogar. Sin embargo, su vida personal se mantiene discreta. De personalidad reservada y reflexiva, apenas trascienden detalles sobre su esfera sentimental.
Tras el éxito de "Cinco lobitos", dio un paso arriesgado con la serie "Querer", donde abordó el consentimiento sexual dentro del matrimonio. De nuevo, la familia como epicentro del conflicto. La historia de Miren Torres, interpretada por Nagore Aranburu, abrió el debate sobre qué ocurre cuando la violencia irrumpe en el espacio donde supuestamente estamos a salvo. Ruiz de Azúa no buscaba respuestas cerradas, sino preguntas "buenas y constructivas". En sus historias, nadie es del todo culpable ni del todo inocente; todos buscan, a su manera, consuelo o sentido.
Con "Los domingos" ha regresado a lo que llama su lugar natural. El reconocimiento en los Premios Goya, con trece nominaciones, confirma la solidez de una trayectoria breve pero coherente con la conciencia crítica que forjó desde pequeña en el País Vasco en una etapa marcada por el terrorismo de ETA.