Primer hijo

Úrsula Corberó: crónica de una maternidad (inesperadamente) barcelonesa

"Hola, soy mami": la actriz presenta a Dante en un paseo discreto bajo el Arco de Triunfo

Look de Úrsula Corberó en los Premios Feroz 2024.
Úrsula CorberóGtres

Hay anuncios que no necesitan alfombra roja ni exclusiva a doble página. Basta una imagen vertical, efímera, publicada durante 24 horas. Úrsula Corberó ha elegido el formato más contemporáneo -una story de Instagram- para presentar al mundo su nueva identidad. "Hola, soy mami", escribió junto a la primera fotografía con su hijo Dante, una semana después de dar a luz. Y en esa frase breve cabe una revolución íntima.

La instantánea la muestra paseando por Barcelona, empujando el carrito con naturalidad casi anónima. Lleva gafas de sol -un gesto que oculta la mirada pero no la emoción- y sonríe con esa mezcla de incredulidad y plenitud que solo concede la llegada de un hijo. Al fondo, reconocible, el Arco de Triunfo de la ciudad condal: símbolo involuntario de este nuevo comienzo.

Gesto personal

La actriz, convertida en fenómeno internacional tras "La casa de papel", no había hecho declaraciones hasta ahora. El silencio previo había sido coherente con su manera de proteger lo esencial. Pero esta primera imagen no responde a la lógica de la exclusiva, sino a la del gesto personal: compartir cuando apetece.

Úrsula Córbero.
Úrsula Córbero.Instagram @ursolita

El nacimiento de Dante tuvo, además, algo de giro narrativo. La intención inicial era que el bebé naciera en Buenos Aires. Sin embargo, los planes cambiaron y fue en Barcelona donde finalmente dio a luz. Un "cambio de planes" que revela una verdad sencilla: incluso en vidas organizadas al milímetro, la maternidad impone su propio calendario.

Estos primeros días los ha vivido sin la presencia constante de su pareja, Chino Darín, quien apenas un día después del nacimiento tuvo que volar a Argentina por compromisos profesionales. "Estaré fuera más de lo que me gustaría, un tiempito, pero trataré de volver pronto", explicaba ante la prensa. Sus palabras, lejos de sonar a excusa, transmitían la tensión contemporánea entre trabajo y vida privada que tantas parejas conocen.

Darín añadía algo más revelador: "El chico nace donde la madre quiere". Una frase que habla de respeto, de escucha y de complicidad adulta. Que Úrsula eligiera su tierra, su idioma, su entorno emocional, no es un detalle menor: es una declaración de autonomía en un momento decisivo.

En tiempos donde la sobreexposición parece inevitable, Corberó ha optado por una celebración sobria. Sin rostro del bebé, sin dramatismo, sin marketing emocional. Solo un paseo, una sonrisa y una frase que redefine su biografía pública.