
La familia crece
Ana Boyer: la dulce espera rosa que cumple su gran deseo
La hija de Isabel Preysler anuncia que será madre de una niña y confirma que, tras tres hijos, la ilusión sigue intacta

Hay embarazos que se anuncian y otros que se celebran. Ana Boyer ha hecho lo segundo. En sus redes sociales -donde congrega a más de 350.000 seguidores- ha compartido una imagen que es, en realidad, una declaración de felicidad serena. Sonríe abiertamente, posa con un conjunto premamá de camisa y pantalón ancho de rayas blancas y rosas y deja que una camiseta ajustada dibuje sin ambages el perfil de su avanzado embarazo. Seis meses. Y, por fin, una niña en camino.
La escena tiene algo de victoria íntima. La empresaria, hija del exministro Miguel Boyer y de Isabel Preysler, siempre expresó su deseo de formar una familia numerosa. Ya madre de tres hijos varones junto a Fernando Verdasco, nunca ocultó que le haría ilusión tener una hija. Sin embargo, también repetía -casi como mantra- que lo verdaderamente importante era la salud. "Si son cuatro chicos, nosotros felices", confesaba en las páginas de ¡Hola! a finales de 2025, cuando anunció su cuarto embarazo.

La noticia llega apenas un año y medio después del nacimiento de Martín, el pequeño de la casa. Una cadencia vital que habla de coherencia con ese sueño de maternidad que, en su caso, nunca fue impostado ni accesorio. Ana ha construido su identidad pública alrededor de la discreción y la familia: lejos del estruendo mediático, cerca del hogar.
Desde hace años, el matrimonio reside en Doha, donde han encontrado estabilidad y una rutina que describen como "perfecta para la vida familiar". Allí crecen sus hijos, escolarizados y adaptados a una cotidianidad internacional que combina tradición española y horizonte global. No está claro aún dónde nacerá la pequeña -Madrid sigue siendo una posibilidad, aunque la logística escolar pesa-, pero la emoción ya no entiende de coordenadas.
Para Isabel Preysler, la llegada de una nueva nieta será un acontecimiento mayor. Sus nietos son, como ha contado la propia Ana, su mayor alegría. La matriarca vive cada nacimiento como una prolongación luminosa de su legado afectivo. Aunque, en palabras de Boyer, si la familia se hubiera quedado en tres hijos, tampoco habría supuesto un drama: la plenitud no siempre depende de sumar, sino de disfrutar.
Sin embargo, esta vez hay un matiz especial. Una niña. Un deseo largamente esperado que se cumplirá en apenas tres meses. La fotografía -rosa sutil, sonrisa amplia, maternidad visible- no necesita más contexto. A veces, la felicidad cabe en una imagen y en una certeza: la familia crece, y con ella, la ilusión.
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