Nigella: la receta del fracaso

La reputación de la ex mujer de Saatchi se hunde. Sus ex asistentes, absueltas

Nigella Lawson, durante su llegada al juicio contra sus ex asistentes
Nigella Lawson, durante su llegada al juicio contra sus ex asistentes

Cuando el veredicto pasa a un segundo plano y el proceso judicial queda eclipsado por las demoledoras declaraciones de sus protagonistas, la peor sentencia siempre es la que dicta la opinión pública. Lo sabe a la perfección Nigella Lawson, la ex mujer de Charles Saatchi, el famoso galerista británico, que ha resultado ser la gran perjudicada del juicio contra sus dos ex asistentes, las hermanas Lisa y Francesca Grillo, a las que el matrimono denunció por un delito de fraude al gastar sin su consentimiento más de 800.000 euros en objetos y viajes de lujo. Sin embargo, la pugna en los tribunales se ha resuelto un año después con la absolución de las dos demandadas, a quienes se ha declarado inocentes del delito, mientras las desavenencias de la ex pareja acaparan titulares y hunden la ya maltrecha reputación de quienes en otro tiempo formaron una de las relaciones más admiradas del país.

«He sido vilipendiada»

La imagen idílica de triunfadores se vio truncada este verano con la publicación de unas fotografías en las que el galerista parecía estrangular a su esposa en la terraza de un restaurante londinense. Aunque al principio alegó que era una riña de broma, Saatchi acabó reconociendo la agresión y la pareja no tardó en separarse. El escándalo no había hecho más que comenzar. Tanto él como Nigella buscaban limpiar su reputación, así que, mientras las asistentes desvelaban durante el juicio que la popular cocinera era «adicta a la cocaína» –y que consentía sus excesivos gastos con la condición de que su marido no se enterase de que consumía estupefacientes–, Nigella denunciaba ante el tribunal las amenazas a las que se veía sometida por su ex, a quien acusaba de ejercer un «terrorismo íntimo» y de querer hundir su reputación. «Me dijo que, si no volvía con él y limpiaba su nombre, me destruiría», alegaba la chef.

Sin embargo, todos sus intentos para desacreditar a su ex marido y a sus antiguas asistentes han sido infructuosos y ahora, con las cartas en contra, solicita que la ley cambie para que los juicios no se conviertan en «shows» mediáticos. «He sido vilipendiada sin tener derecho a responder», asegura a «The Times». Ella, que alcanzó la categoría de celebridad nacional a base de libros de recetas y programas culinarios, es consciente de que es mucho lo que se juega: su deteriorada imagen podría poner en peligro sus proyectos televisivos pendientes de estreno –como «The taste» en EE UU– y cualquier cancelación dejaría su carrera en un peligroso punto muerto.

La propia Prensa británica ha calificado este juicio como un «caso sin ganadores», aunque sí ha habido perdedores. A pesar de que fueron las asistentes quienes estaban en el punto de mira, fue la inmolación pública del matrimonio la gran protagonista del proceso. Ahora, con las hermanas Grillo absueltas y su reputación hecha añicos, la chef vive su particular paradoja: haber cocinado, casi sin darse cuenta, la receta del fracaso.

Una decepción, pero no una sorpresa

Tras conocerse que el tribunal declaraba inocentes a las hermanas Grillo, que fueron sus asistentas durante más de una década, Nigella ha declarado sentirse «Decepcionada, aunque no sorprendida con este veredicto». En cierta medida, la chef espera que el final del proceso traiga algo de calma a su, últimamente, agitada vida. «Han sido tiempos difíciles para mí y para mi familia y quisiera dar las gracias a todos los que en algún momento me han expresado su apoyo en esta dura prueba», aseguró.