Ceuta

Las mafias de la droga «agarran» en Algeciras y Ceuta al calor de la crisis

La AUGC entregará al Defensor del Pueblo un informe en el que denuncia el aumento del tráfico de estupefacientes en esos puntos y los fallos del sistema

Una patrullera de la Guardia Civil opera en aguas del Estrecho
Una patrullera de la Guardia Civil opera en aguas del Estrecholarazon

Sevilla- La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) alerta en un informe-denuncia, que entregará próximamente al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, del aumento del tráfico de drogas que se ha producido en Ceuta –cifran en más de 13.000 kilos las aprehensiones de estupefacientes realizadas allí en 2012–, y también en Algeciras (Cádiz).
 «La nueva situación –económica– que atraviesa el país ha provocado un repunte» de esta actividad delictiva «a pequeña escala», sostienen. En otras palabras: «La crisis lleva a muchos ciudadanos a buscar salida a su situación desesperada en estas organizaciones que les terminan atrapando entre sus garras», lamentan.
En el documento, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se advierte de que las mafias «conocen perfectamente» las deficiencias y los fallos del sistema de seguridad de ambos enclaves y se enumeran las «dificultades detectadas» por la asociación de guardias.
En los apartados dedicados al municipio algecireño, en concreto, la AUGC avisa de que la escasez de efectivos facilita «continuos episodios de fugas» protagonizados por las personas portadoras de la droga.
«La falta de guardias civiles –explican– los deja en una situación de inferioridad numérica y sólo con salir corriendo, hacen imposible su detención». La responsabilidad penal por hacerlo se reduce a una multa.
Alertan, asimismo, de otro problema: el escaso espacio en los calabozos donde trasladan a los que sí consiguen arrestar. «Debido al número de detenidos en las celdas de ambas ciudades –exponen– tienen que ser alojados varios en el mismo calabozo, en ocasiones hasta cuatro detenidos». «Hacinamiento» que provoca enfrentamientos y lesiones entre los presuntos delincuentes. A ello hay que sumar que «muchos se ven obligados a expulsar la droga en el propio calabozo al haber un solo WC químico», lo que podría suponer una vulneración de sus derechos, según teme la AUGC.
Las condiciones de seguridad de las propias dependencias policiales también son cuestionadas ya que «la visión de los calabozos es inexistente en Ceuta e inadecuada en Algeciras, al haber sólo un componente para la vigilancia», avisan. Debido a ello «se han encontrado grandes cantidades de drogas escondidas en las tuberías, llegando a hallarse más de 40 kilos de hachís en varias ocasiones». «También –se apunta en el informe– esconden la droga en colchones y mantas, lo que ha provocado que se den instrucciones para no dotar de colchones a los detenidos». Estampa que podría verse en los calabozos de la Compañía Fiscal del Puerto de Algeciras. A juicio de la organización autora del texto, la vigilancia de los arrestados no es directa, «incumpliendo la instrucción 12/2007 de la Secretaría de Estado», o sea, la normativa vigente en esta materia.
El documento, aún por entregar, desmenuza otros puntos negros a los que los agentes se enfrentan en la lucha contra el narcotráfico. Contiene, además, propuestas para erradicarlo que la organización sindical explicará a Chamizo, a quien solicitarán su colaboración para «hacer visible» esta realidad y combatirla.


CLAVES
- La AUGC ya entregó hace unos años a la Oficina del Defensor del Pueblo otro informe sobre el tráfico de drogas, centrado en el uso para ello de embarcaciones de alta velocidad.
- Alertaron de que se había creado un clima de violencia en el que «los narcos agredían en plena calle a los guardias civiles» o «prendían sus vehículos a las puertas de sus viviendas» generando miedo entre los agentes. Una situación a la que se puso freno, tras la denuncia de esta asociación sindical.
- Desde AUGC confían ahora en que su nuevo documento logre como entonces, con la ayuda del Defensor, hacer visible «el problema» con el objetivo de que «se comiencen a tomar medidas» para «acabar con él».