Venecia

Un episodio mediocre de «CSI»

«Texas Killing Fields», dirigido por la hija de Michael Mann, cierra la Mostra 

Marco Bellocchio besa a Bernardo Bertolucci, ayer en Venecia
Marco Bellocchio besa a Bernardo Bertolucci, ayer en Venecialarazon

Cuesta creer que «Texas Killing Fields», película que cerró ayer la competición en la Mostra, no haya pasado la criba de Marco Müller por razones extracinematográficas. Su inclusión en la sección oficial parece una estrategia para convencer a Michael Mann, padre de la directora de este mediocre thriller policíaco, de que pisara la alfombra roja. Ami Canaan Mann asegura que su segundo filme tiene su origen en su interés por denunciar los asesinatos que se produjeron en los alrededores de Houston, en un lugar sin ley que los psicópatas han convertido en campo de exterminio. Suena a «Zodiac», tal vez a episodio de «CSI», pero no: no les llega ni a la suela del zapato.

Dos policías –uno, conciliador y religioso (Jeffrey Dean Morgan); el otro, inflexible y violento (Sam Worthington)– investigan la aparición de varios cadáveres de prostitutas. La película intenta examinar la evolución dramática de ambos personajes, pero fracasa estrepitosamente en el intento. Quedan dos arquetipos, una víctima posible (la magnética Chloë Grace Moretz), una prolija descripción de los procedimientos de la investigación y una total incapacidad para crear tensión narrativa.

Una bolsa rebosante de dinero es el eje dramático de «Life Without Principle», de Johnnie To. El Scorsese hongkonés se ha atrevido con la crisis económica con una película que juega con los destinos de sus personajes para demostrar que la bolsa y las difusas y variables apetencias de los mercados financieros reducen sus fluctuaciones al código secreto de un juego de azar. Johnnie To se hace un lío en la parte central, siempre atrapado en sus discutibles digresiones, pero la cinta acaba por ser tan ligera como una pluma.

Ayer la Mostra cerraba sus festejos con el León honorífico a Marco Bellocchio. El pasado mes de marzo, el «Hollywood Reporter» publicaba que Marco Müller quería al cineasta como presidente del jurado, pero que temía que el Gobierno de Berlusconi bloqueara su elección debido a su pasado como marxista radical. Berlusconi ganó la batalla, pero quien ríe último, ríe mejor: la película que Bellocchio escogió para su homenaje es el «director's cut» (quince minutos más corto que el estrenado en 1971) de «En el nombre del padre», una sátira alegórica de una Italia que, ayer y hoy, sigue dando palos de ciego.