«El Rey León»: El cachorro de Disney se hace mayor en Madrid

Convertida en un clásico de Broadway, la aventura vital de Simba llega a la selva de Gran Vía. Un gran espectáculo que, cuentan, es el rey de los musicales.Dónde: Teatro Lope de Vega. Madrid. l Cuándo: desde el 19 de octubre. l Cuánto: de 29,90 a 130 euros. Tel. 902 888 788 /902 332 211. 

Brenda Mhlongo, como la hechicera Rafiki, al comienzo del tema «El ciclo vital», en el montaje español

Amenudo no es tanto el paso del tiempo como las circunstancias lo que convierte a una historia en un clásico, al menos en uno contemporáneo, si se permite la contradicción. «El Rey León» nació en 1994 como película, y hoy en día dos generaciones saben quién es Simba, el cachorro de león que ha de pasar por un rito de transición y vencer sus miedos para reinar en la sabana. Millones de niños y mayores han tarareado aquello de «Hakuna matata, aprende a ser feliz». La clave de este éxito hay que buscarla tanto en la pantalla como en la escena: el filme ganó dos Oscar y marcó el camino para Disney, pero sólo tres años después, en 1997, una artística traslación al lenguaje teatral de Julie Taymor demostró que hasta con una historia infantil se puede hacer un musical histórico que cautive a todo tipo de públicos. Dicen algunos que es el rey de los musicales. Frases promocionales aparte, es cierto que conquistó a la crítica en Broadway, y se llevó seis premios Tony y un Grammy, entre una lista de 70 galardones internacionales.

Con este curriculum incontestable, es lógico que haya expectación ante su llegada a Madrid el día 20. La encargada del estreno español es Stage Entertainment España, empresa que produce buena parte de los grandes musicales en nuestro país, pero el montaje es básicamente el mismo, con dirección de Taymor, que acudió a Madrid para supervisar parte de los ensayos.

Aunque hay novedades: el escenario del Lope de Vega es menor que los del extranjero y ha habido que adaptar la producción; también se ha invertido en arreglar el teatro de arriba a abajo. Entre estos gastos y los de poner en pie el musical, el presupuesto alcanza 10 millones de euros: nada que no esperen recuperar si las previsiones se cumplen: llevan 80.000 entradas de preventa (para el estreno esperan alcanzar las 100.000, el triple de lo habitual) y tienen precedente de Broadway, donde la recaudación semanal es de un millónde dólares. Así las cosas, y dadas sus características, el musical no tiene fecha de salida ni habrá gira por otras ciudades. El reto es aguantar en Madrid todo el tiempo que sea posible: «La previsión ideal son 10 años, como en Hamburgo; una más realista serían 4 o 5 años. Y desde luego, lo mínimo, para que sea rentable, es que aguante al menos dos en cartel», explicaba ayer Julia Gómez Cora, la presidenta de Stage Entertainment España.

Rugidos desde México

Lo que sí es nuevo es el idioma: como es tradición en nuestra escena, se canta en español, y el dramaturgo Jordi Galcerán («El método Grönholm») firma la adaptación. El reparto ha salido de un casting que ha durado meses, y se mantienen algunos intérpretes surafricanos por expreso deseo de la directora: es fundamental para las canciones tribales aportadas por el músico Lebo M, que son la marca de la casa, mezcladas con el sonido más americano de Elton John, autor de la banda sonora de la película junto al letrista Tim Rice, que Lebo M. amplió para la versión escénica.

El mexicano Carlos Rivera cargará con la corona de Simba. «Imagínate. Es el reto más grande de mi vida, pero también el mayor sueño, llevaba años deseándolo», explica a LA RAZÓN. Y es que a este televisivo cantante de «Las Academia» –el equivalente mexicano a nuestro «O. T.»– le va el género: protagonizó en su país «La Bella y la Bestia» y «Mamma Mia!». «Cuando empecé a hacer musicales, la banda sonora del montaje me impactó. La música, la escenografía, son una maravilla. La primera vez que vi a Simba se me salió el corazón». Ya sabe lo que es salir bajo kilos de maquillaje: lo hizo como la Bestia. Con Simba se le verá más, a pesar de la exótica máscara. «Aquí tienes un reto más especial, porque tienes que darle vida a una máscara, pero tu cara sí se ve, pero es una de las maravillas del trabajo de Julie. En cuanto llegamos al equipo nos empezaron a enseñar: hay que saber cómo mostrar con la máscara si el personaje está triste, contento, preocupado... Somos atletas en todos los sentidos para poder bailar, actuar, cantar».

Para el papel del malvado Scar los responsables del musical confiaron en el español Sergi Albert, que no es precisamente un recién llegado: «Jesucristo Superstar», «Spamalot», «Poe» y «Mar i cel» son algunos de los musicales que ha protagonizado. Pero tiene claro que «éste es el más grande. El problema lo tendremos después, porque no es posible hacer algo mayor. Lo bueno de este musical es que es una historia bastante africana. Tenemos un elenco internacional con zulúes, que realmente sólo hablan en su idioma y unas pocas palabras en español, cubanos, costarricenses, y algunos catalanes y madrileños... Eso hace que el espectáculo crezca». La clave del éxito del título está, según Albert, en la novedad: «Los movimientos de los animales se los debemos a Julie Taymor, que fue la creadora y diseñadora del espectáculo. Sabe mejor que nadie cómo se tenían que mover las personas. Son animales, pero no podían hacerlo igual que en la película. En escena se ha incluido lo que llamamos puppets: máscaras móviles, algunas corporales, otras van enganchadas a la cabeza con un mecanismo al cual damos vida».

Y, para los escépticos del resultado, explica sobre la parte técnica: «Trabajamos en el método de Broadway, aquí no vale hacerlo a la española. Estás obligado a hacerlo exactamente igual que se hace en Londres o en cualquier otra parte del mundo. La única variedad es el idioma, estamos descubriendo cómo suenan los personajes en español. Hasta ahora estábamos acostumbrados a las voces del filme. En el caso de Scar eran muy conocidos, porque en inglés era Jeremy Irons y en español Constantino Romero, compañero y amigo mío». ¿Y cómo suena Scar? «No lo sabes tú bien», cita con tono malvado: es la frase que repite su personaje a Simba. Y es que Scar es «todo un nazi», reconoce el actor. Y una curiosidad: «Hace dos años, vi en Londres el musical y pensé que jamás me darían el papel por ser blanco. Luego me enteré de que Scar, en todas las producciones del mundo, tiene que ser blanco y con ojos azules, mientras que Simba y Mufasa son de color».

De todas partes

Junto a Rivera y Albert, el reparto es un mosaico de etnias y nacionalidades: en la piel de Mufasa se mete el panameño David Comrie, la italo-brasileña Daniela Pobega da vida a la joven Nala y la surafricana Brenda Mhlongo será la «sangoma» o curandera de la historia, el mandril Rafiki. Los acompañan la cubana Yelena Lafargue como Sarabi, el navarro Esteban Olivie, que es Zazu, y los catalanes David Ávila Sánchez y Albert Gracia Martín, como Timón y Pumbaa, respectivamente: imposible olvidar al perrillo de las praderas y al jabalí verrugoso de escasa higiene corporal que enseñan a Simba la más moderna y entrañable versión del clásico «carpe diem».
 

 

Rugidos globales
El musical «El Rey León», convertido ya en una marca casi –es uno de los clásicos del cine Disney–, puede verse en Londres y Nueva York. Ese carácter global lo tiene la producción española: entre sus 53 actores y 21 músicos hay artistas de trece países (abajo, el mexicano Carlos Rivera, como Simba en la versión madrileña). La función cuenta con 200 vestidos, 49 pelucas y 25 tipos de animales que cruzan el escenario.