Hallan cómo el cáncer de pulmón se hace resistente al tratamiento

BARCELONA– El cáncer de pulmón ha sido y es uno de los más temidos por la sociedad y la propia comunidad médica. Y es que hasta un 20 por ciento de los tumores tienen un fatal pronóstico. En estos casos, la enfermedad suele detectarse cuando ya hay metástasis y aunque puede estancarse, con el tiempo, en máximo cuatro años, el tumor se reactiva. ¿Por qué? Es precisamente lo que ha descubierto un equipo internacional de investigadores en el que participa la sede de Badalona del Instituto de Cataluña de Oncología, que lidera el doctor Rafael Rosell.

El 20 por ciento de los tumores de pulmón están causados por la mutación del gen EGFR, necesario para el crecimiento epidérmico. La enfermedad responde bien al tratamiento, que supone la ingesta de un comprimido al día, pero, al cabo de uno año, reaparece. El tumor consigue eludir el efecto de la terapia. Y, así, las células malignas vuelven a proliferar.

La nueva diana
El estudio, que ayer se publicó en la prestigiosa revista «Nature Genetics», pone en evidencia que frente a la acción del fármaco «erlotinib», el gen EGFR «pasa el testigo al gen AXL» en un 40 por ciento de los casos, explica el doctor Rosell. En este sentido, apunta el reconocido médico «el tumor ha cambiado clínicamente y progresa» por lo que la estrategia terapéutica debe replantearse para, por un lado, inhibir la función del gen AXL y seguir atacando la mutación de EGFR.

Ahora, frentea esta nueva estrategia médica, ¿conseguiría el tumor volver a eludir el tratamiento y seguir avanzado por otra vía? La comunidad científica no tiene aún la respuesta, pero sí que frenar la acción de AXL implica la anulación completa del tumor, asegura Rosell. Porque el «erlotinib» recobra su eficacia y ataca la mutación del gen EGFR causante del cáncer. De hecho, ésto es lo que se ha podido comprobar en el laboratorio y ahora el equipo investigador internacional busca confirmar los resultados en un ensayo clínico.

Para ello, se está llevando a cabo una ronda de contactos con las empresas farmacéuticas que ya cuentan con medicamentos inhibidores del gen AXL pero que aún no comercializan. El objetivo es probar su seguridad y eficacia en los afectados por este tipo de tumor, algo que supondría un gran avance en la lucha contra el cáncer porque «los resultados pueden ser extrapolables a otros tipos de tumor», dice Rosell.

Por otro lado, para que este hallazgo suponga realmente un paso más en el tratamiento clínico de los pacientes y la mejora de la supervivencia, Rosell defiende la necesidad de realizar «segundas y terceras biopsias», porque aunque la primera puede determinar ciertas resistencias farmacológicas, las siguientes muestran si el tumor ha cambiado y se ha reactivado, una información clave para definir el nuevo tratamiento. «Este tipo de pruebas se puede realizar a través de la pleura, ya que el tumor libera en ella su adn», explica el doctor Rosell. Es decir, no es necesario que el paciente sea intervenido para obtener una muestra del tumor sino que sólo se requiere la extracción de pleura. Ahora bien, para ello, hay que invertir en maquinaria, pero, insiste Rosell, «asequible y rápidamente rentable».