Más porteros que ideas

Bougherra, el argelino del Rangers, es el símbolo del fútbol del equipo escocés. Corre, choca, se tira al suelo, se levanta, vuelve a correr y vuelve a chocar. No tiene un plan, sólo dos piernas y un cuerpo trabajado en el gimnasio. Eso es suficiente para el Rangers y eso le bastó para atemorizar al Valencia durante hora y media.

Pero las ganas no dan los goles. A los escoceses les faltó puntería para rematar el partido. Miller, Foster, Naismith... Todos fallaron. Y cuando no era culpa suya, acertaba César. El veterano portero valencianista era una frontera que los escoceses se sentían incapaces de traspasar. Mientras él paraba una pelota detrás de otra, Ally Mc Coist, segundo entrenador del equipo local, se revolvía en el banquillo. Es el máximo goleador en la historia del club y fue dos veces Balón de Oro, pero le sobran 20 años para poder ayudar a su equipo en el área.

Sólo acertó Edu al rematar un córner de cabeza. Y para marcar tuvo que hacer falta a César en el salto. Le metió el brazo y le impidió sacar las manos para atrapar la pelota. Le cogió gusto el mediocentro estadounidense a eso de rematar de cabeza. Así marcó también el tanto del empate del Valencia. Esta vez no necesitó hacer nada ilegal para conseguirlo después de una falta sacada por Tino Costa.

El Valencia no ofreció mucho más. Sólo durante unos minutos de la primera mitad consiguió asumir el mando del encuentro. Pero sus disparos siempre tropezaban con McGregor, el guardameta escocés. El problema para los valencianos es que cada uno de sus futbolistas de ataque jugaba un partido diferente. Tino Costa no piensa, sólo dispara. Cada vez que recibía levantaba la cabeza y armaba el tiro desde lejos, animado por sus buenos resultados en el comienzo de la temporada. Pero sus lanzamientos ayer no sirvieron para nada. Pablo Hernández regateaba y el «Chori» Domínguez intentaba encontrar un socio que apenas podía encontrar en Mata. A Topal, el medio centro turco, se le da mejor destruir que pensar. Con esa compañía, Aduriz bastante tenía con esperar que le llegara un pase en condiciones. Igual que Soldado, que apareció tras el descanso y tuvo su mejor ocasión al final del encuentro tras la cesión de un defensa escocés.

Al Valencia siempre le quedará la excusa del frío y la idea de que han conseguido un punto en el campo del principal rival por la segunda plaza del grupo. Demasiado poco. Y hubiera sido mucho menos sin César.