Neuman vivito y coleando

«Vuelve a deslumbrarnos con su forma de acariciar las palabras, esta vez en un formato sincrético como es el del cuento»

«Lo que duele, además de la vida, es el lenguaje. El cuento lo sabe y se ríe de eso», me refiere el autor a propósito de su último cuentario «Hacerse el muerto» en cuyo título se encuentra toda una declaración de intenciones que atraviesan los 30 relatos –con longitudes, velocidades y voces distintas– que giran alrededor del amor que nos mata y también muere; a la muerte que nos guía hacia el amor para redimirnos de la insignificancia y la risa que nos enamora. El resultado de un confesable vicio por la revelación y el discernimiento, son estas páginas. Para el autor hispano-argentino escribir no es difícil... Lo difícil es no escribir, de ahí que tras su novela de largo recorrido «El viajero del siglo» (Premio Alfaguara y Nacional de la Crítica) vuelva a deslumbrarnos con su forma de acariciar las palabras, esta vez en el formato sincrético del relato, trabajados con enorme celo los aspectos arquitectónicos del género y evitando tentaciones efectistas. Cabalga a la velocidad del neutrino de lo conmovedor a lo surrealista, para congelar el instante del secreto: una silla esperando a un Godot que no llega; un asesino cubista; una mujer que se excita con Platón... Como Neuman dice en su «cuarto dodecálogo»: cualquier forma breve podría ser un cuento, siempre que logre crear sensación de ficción. Él lo ha logrado... Y también manumitir la belleza.

«Hacerse el muerto»
Andrés Neuman
páginas de espuma
139 páginas. 15 euros.