El Ayuntamiento se pone al servicio de la precampaña con la inmersión

El pleno desafía los fallos del TS y el TSJC, y el PP reivindica solo el trinlingüismo

BARCELONA- A dos meses de las elecciones generales, ninguna institución es ajena a la precampaña. Y mucho menos lo es el Ayuntamiento de Barcelona, tal y como se evidenció ayer en un pleno extraordinario dedicado a exhibir una redundante defensa del modelo de inmersión lingüística en la escuela catalana. Todas las formaciones –salvo el PP, que defendió en solitario el trinlingüismo (catalán, castellano e inglés)– exaltaron las virtudes de del sistema que consagra la lengua catalana como la lengua vehicular de la enseñanza.
El alcalde de Barcelona, Xavier Trias, se puso solemne y proclamó: «Como alcalde de la capital de Cataluña, una nación con cultura y lengua propia, quiero manifestar la defensa que haremos siempre con el apoyo de la Generalitat de este modelo de éxito». Todo ello antes de justificar que, por el momento, el catalán no está al mismo nivel de uso que el castellano. Matizó, eso sí, que no pretende una Cataluña monolingüe porque las otras lenguas, inclusive el inglés, deben tener su espacio.

El pleno aprobó una declaración con los votos de CiU, PSC, ICV y Unitat per Barcelona (la suma de Jordi Portabella y Joan Laporta) en la que se rechaza las sentencias del Tribunal Supremo que reclaman que se equipare el castellano al catalán como lengua vehicular, así como la interlocutoria del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que urgió cambios a la Generalitat en este mismo sentido. El texto aprobado también manifesta su oposición a crear dos comunidades lingüísticas separadas, aunque esta no es una reinvindicación de ninguna formación política.

La sesión plenaria tuvo grandes dosis de grandilocuencia. «El PSC no admitirá en la Cataluña de 2011, como no hicimos en 1981, que la lengua divida este pueblo», dijo Jordi Hereu. El representante de ICV, Ricard Gomà, se lanzó a la yugular del PP, mientras que Jordi Portabella (ERC) arremetió contra «la ignorancia» de quienes arremeten contra la inmersión.
El líder municipal del PP, Alberto Fernández, censuró los ataques recibidos por su partido y subrayó que «las resoluciones judiciales deben cumplirse».

Fernández criticó, además, que el Ayuntamiento quisiera «politizar» el pleno en la víspera de la Mercè buscando «la confrontación y la división». En su opinión, la iniciativa de la sesión extraordinaria se diseño con el objetivo de «crear el caldo de cultivo para que en las próximas semanas no se debata cómo decidir desde unas elecciones generales el futuro de nuestro país».

Finalmente, el dirigente popular abogó por que la inmersión sea tres en una: «catalán, castellano e inglés».