AENA se resiste a cumplir un auto del Supremo (Sentencia íntegra)

Debería hacer contratos indefinidos y ofrece otros temporales con prueba y la más baja categoría, denuncian los afectados

AENA se resiste a cumplir un auto del Supremo. (Sentencia íntegra)
AENA se resiste a cumplir un auto del Supremo. (Sentencia íntegra)

madrid- El futuro de una veintena de azafatas y camareros de la sala de autoridades del aeropuerto de Madrid-Barajas pende de un hilo por la «resistencia contumaz» de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) a dar cumplimiento a un auto del Supremo que le obliga a contratar a estos empleados de manera indefinida y con la categoría profesional que venían manteniendo, según denunciaron los propios trabajadores. Estas azafatas, bilingües y con conocimientos de protocolo - la primera imagen a su llegada al aeropuerto de Madrid-Barajas para altos mandatarios y personalidades tanto nacionales como internacionales-, estaban contratadas por la empresa Eulen S. A, a la que AENA había adjudicado el servicio. Con el tiempo, los trabajadores se percataron de que Eulen era un simple «pagador de nómina», mientras que las obligaciones laborales (material, organización del trabajo, vacaciones...) recaían sobre Aeropuertos Españoles. Así que los empleados decidieron denunciar en febrero de 2006 a las dos empresas por «cesión ilegal de trabajadores». A partir de aquí, la situación se convirtió para los afectados en un vía crucis procesal que dura ya tres años y en el que tres tribunales distintos han dado la razón a los empleados.

Un año despuésPrimero les dio la razón un juzgado de lo Social de Madrid; después el Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad autónoma; y, por último, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, que dictó autos de inadmisión de los recursos planteados por las dos empresas y obligaba a AENA a contratar a los trabajadores de manera indefinida. Desde que el Alto Tribunal dictó el auto ha transcurrido casi un año y no fue hasta el lunes cuando AENA llamó a firmar los primeros contratos a dos empleadas que, para su sorpresa, se encontraron con un contrato interino, en lugar de indefinido, como obligaba la sentencia, con el que las habían rebajado a la categoría laboral más baja, la equivalente a peón de AENA, y, para más inri, el contrato establecía dos meses de prueba. «AENA, que ha mantenido una actitud chulesca, no quiere cumplir la sentencia y pretende deshacerse de las trabajadoras en breve buscando mil triquiñuelas», lamentó ayer Gonzalo Velasco, abogado de las azafatas, que acudirán de nuevo a la Justicia.