El Ayuntamiento cifra en 300 los vándalos que aguan la fiesta culé

Primero la Liga y después la Champions, pondrán a prueba el dispositivo del Ayuntamiento otra vez. 

«Un grupo de 300 personas que aprovechan cualquier fiesta para cometer actos delictivos deslucieron la fiesta azulgrana». Las palabras del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no son de ayer, son una valoración de los altercados posteriores a la celebración de la Champios de 2006. El fin de fiesta por el triunfo de la Copa de Europa de hace tres años se reeditó la madrugada de ayer en torno a Canaletes. De nuevo, 300 violentos, según el Ayuntamiento y los Mossos d'Esquadra, empañaron una fiesta culé, la victoria de la Copa del Rey.

La crónica de la celebración no fue diferente a la de otras ocasiones. Cuando Carles Puyol levantó en Mestalla la Copa del Rey, miles de aficionados azulgrana se echaron a las calles de Barcelona en dirección hacia Canaletes para celebrar el primer título de la temporada. En plaza Cataluña, la fiesta había empezado antes. Para evitar incidentes, el Ayuntamiento había instalado allí una pantalla gigante, a través de la cual, muchos culés vieron el partido.

Hasta la una y media de la madrugada, la celebración era una fiesta. Los 40.000 culés allí reunidos entonaban cánticos y más cánticos. Que si «Copa, Lliga y Champios» o «Ser del Barça es lo millor que hi ha». Pero antes de que dieran las dos, la juerga se torció. Igual que otras veces, un grupo de 300 vándalos se encararon a lo Mossos d'Esquadra.

Los 300 se cargaron la diversión cuando lanzaron botellas y latas contra los agentes. Los Mossos pidieron con megáfonos que se tranquilizaran, pero los radicales desoyeron las advertencias y acabaron tumbando la valla de seguridad situada en la confluencia de la Rambla con la calle Pelayo, donde aguardaban los Mossos. Fue entonces, cuando intervinieron, lanzando pelotas de goma para dispersar a los seguidores. Hasta las tres de la mañana la situación no se normalizó. Los enfrentamientos dejaron tras de sí un triste balance. Los Mossos detuvieron a 45 personas y la Guardia Urbana a cinco más. Entre los detenidos, había cinco menores, además, la mayoría tenía menos de 30 años. Los servicios médicos atendieron a 34 agentes y a 75 personas. Todos tenían heridas leves. Ayer, el Consistorio había contado doce contenedores quemados, cuatro semáforos rotos, dos coches calcinados y desperfectos en aparadores. Canaletes también recibió.

Alerta, Liga y Champions

Pese al balance, Hereu, defendíó el dispositivo de plaza Cataluña, que se repetirá este sábado con la Liga y el 27 de mayo con la Champions. Hereu hizo una valoración «muy positiva» de la fiesta, porque permitió «aislar a la minoría violenta». El conseller de Interior, Joan Saura, alertó que no tolerará que los gamberros reincidan. Alberto Fernández (PP) instó al Consistorio a personarse como acusación particular contra los detenidos, «para que reciban una condena ejemplar». Xavier Trias (CiU) reprochó que el dispositivo municipal «ha fracasado».