El Banco de España empieza a ver signos positivos dentro de la crisis

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ve síntomas de reactivación
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ve síntomas de reactivación

MADRID- España sigue inmersa en una de las peores crisis de su historia. No obstante, su mercado comienza a emitir leves señales del principio del fin de la recesión económica. Así lo asegura en su último boletín económico el Banco de España. La autoridad supervisora pronostica la prolongación de la fase recesiva de la economía en el segundo trimestre de 2009, aunque a un «ritmo menos intenso» del registrado hasta la fecha. Es decir que España seguirá decreciendo, pero lo hará de manera más moderada, como consecuencia de una «cierta ralentización» en el descenso del consumo privado. Esta coyuntura económica propiciará una moderación en el ritmo de ajuste del mercado laboral en el segundo trimestre del año. De hecho, el paro registrado en las oficinas del INEM en junio bajó, por segundo mes consecutivo desde 2008, en 55.250 personas. Esta leve recuperación del mercado de trabajo se explica por las medidas económicas puestas en marcha por el Gobierno.En este escenario, la confianza de los hogares ha mejorado por la percepción más favorable de la evolución del paro. En estos momentos, las familias tienen una visión más positiva sobre la evolución futura de la situación económica en general, la financiera y su capacidad de ahorro.El cambio de tendencia experimentado en junio por las matriculaciones de automóviles también apuntala los vaticinios del Banco de España. Por si fuera poco, advierte ciertas mejoras en el sector de la construcción. Aunque, eso sí, sólo en obra civil y gracias al fondo estatal de inversión local. Algo parecido ocurre con la industria, que registra un menor deterioro.Pese a estos brotes verdes que atisba el Banco de España, la inversión sigue mostrando aún una evolución muy desfavorable, sobre todo, la que se destina a bienes de equipo. En este punto, recuerda que la utilización de la capacidad productiva del sector industrial se redujo al inicio del segundo trimestre, aunque destaca cierta mejora en los indicadores de clima industrial. El banco emisor pone el énfasis en el mayor dinamismo de la producción de bienes de consumo alimenticio, que en abril empezó ya a tener registros positivos tras ocho meses de contracción. Además, resalta la menor caída de la producción de bienes energéticos como una de las señales de cierta mejoría de la economía, aunque la de bienes de consumo no alimenticio siguió bajando.El Banco de España hace un análisis pesimista del turismo, cuya «debilidad» se agudizó en el primer trimestre de este año y aún se mantiene. En este sentido, destaca la reducción del número de turistas extranjeros, que se ha visto parcialmente compensada por el mayor gasto medio que han acometido en su estancia.Mientras, los costes laborales, sobre todo los salariales, se han moderado debido a la crisis. No obstante, se han producido fuertes incrementos de sueldos en sectores que, por el contrario, son débiles, como la construcción. El coste salarial mostró una desaceleración más pronunciada, con un alza del 2,8%. Casi la totalidad de los convenios registrados hasta mayo se correspondieron con revisiones de acuerdos firmados en ejercicios precedentes con efectos en 2009. Los escasos convenios de nuevo cuño mostraron un mayor alza de los salarios negociados, con una subida del 3,1%. AlertaEl Banco de España analiza también en su informe las diferencias salariales entre trabajadores españoles e inmigrantes. Su estudio deduce que un inmigrante cobra el 15% de media menos que un español, con la misma edad y experiencia laboral. El informe señala que, a medio plazo, los intensos flujos migratorios que ha recibido la economía española pueden llegar a contribuir de forma positiva a la evolución de la productividad del trabajo en España. No obstante, alerta sobre «la elevada incertidumbre» que pesa sobre este colectivo, más afectado por el deterioro económico actual. A pesar de que la diferencia salarial es mayor en el momento de la entrada en el mercado de trabajo de los inmigrantes y que se reduce durante su estancia en nuestro país, su sueldo no llega a equipararse totalmente al de los españoles, según la autoridad supervisora. Así, explica que el salario para los inmigrantes que entraron en nuestro país entre 1996 y 2000 sin experiencia previa era en torno al 35% inferior al de los españoles de similares características en el momento de entrar en el mercado laboral.Esa diferencia se reduce de forma «relativamente rápida» en los primeros años de estancia en España y, en concreto, la brecha salarial baja el 15% en los primeros diez años, cifra en la que el salario se estabiliza.Aunque a corto plazo la asimilación salarial es relativamente rápida, en la segunda generación de inmigrantes «no parece» que llegue a eliminarse por completo, según el organismo supervisor.El informe concluye que el mayor crecimiento salarial de los inmigrantes se produce dentro de la empresa inicial del trabajador, y no como consecuencia de la mayor movilidad de este colectivo entre regiones o empresas.La mayor propensión de los extranjeros a cambios de empleo que impliquen desplazamientos de región o sector de actividad también contribuye a disminuir la diferencia salarial, aunque en menor medida. Otro factor que influye a la hora de reducir la brecha salarial es la adquisición de conocimiento y habilidades específicas del país de destino, según considera la autoridad supervisora en su boletín.