El Juli el encantador de toros

El Juli, el encantador de toros
El Juli, el encantador de toros

Olivenza. 1ª de feria. Se lidiaron toros de la ganadería de Fuente Ymbro, Desiguales de juego y bajos de raza. Lleno de «No hay billetes».- Morante de la Puebla, de caña y oro, estocada trasera (saludos); pinchazo, estocada (silencio). - El Juli, de grana y oro, estocada, dos descabellos (silencio); media estocada, estocada (dos orejas). - Miguel Ángel Perera, de botella y azabache, estocada (oreja); estocada (saludos).

Tiene el toreo con Olivenza u Olivenza con el toreo una especie de pacto que se convierte en ritual el primer fin de semana del mes de marzo. Este blanco pueblo a la vera de Portugal pasa a ser el centro del universo taurino, con la mano mágica del José Cutiño moviendo los hilos, a pesar de la crisis. Y a pesar de las desventuras económicas que aprisionan los bolsillos se colgó el «no hay billetes», lució el sol y se veía bonita la cuidada plaza pacense. El cartel reunía a lo mejor de lo mejor, con los ecos todavía frescos de las declaraciones de Morante sobre el galardón de Rivera o las Medallas al mérito en las Bellas Artes puestas de vuelta por José Tomás y Paco Camino en el Ministerio de Cultura como gesto de «vergüenza torera». Andanzas quijotescas en boca de todo españolito en tiempos revueltos. Hasta que llegó El Juli, perdido hasta el momento en este enredo y dijo aquí está: el toreo bueno, indiscutible que pone de acuerdo a todos, o casi, claro, que raros hay en todas partes. Estábamos ya en el quinto, languidecía un festejo del que se esperaba más. Comenzó la faena con pases por alto que cerró con uno del desdén, y aventuró así lo que estaba por venir. Poderío. Quería el toro más de lo que podía, pero el diestro le dio sus tiempos y ganó en entrega. Más todavía la faena. Pulseó la muleta con tanta habilidad que cosía los muletazos y de uno sacaba tres, como por arte de magia. Obra y milagro de El Juli. Se puso al natural, y se intuía que el objetivo estaba claro: cuajarlo por ese lado. Hilaba fino: largo el trazo, sometida la embestida y embraguetado el torero. Era una delicia, que no pasó desapercibida. Dejó media estocada antes de cobrarse una entera de muy buena colocación. Nada pudo hacer con el derrengado segundo. Cortó Miguel Ángel Perera el otro trofeo en el tercero, en el que se hizo un simulacro de la suerte de varas. Por tafalleras y gaoneras se la jugó sin fisuras en el quite. Hubiera apostado sin miedo a perder que antes le levantaba el toro los pies del suelo que cederle un milímetro de terreno. Prologó la faena con pases cambiados por la espalda y le dio todas las ventajas al toro con el fin de sacarle partido, pero el animal pronto optó por rajarse. Su mérito residió en taparle la cara y evitarle la tendencia de aliviarse en tablas. La entrega fue su mejor argumento también en el sexto, con el que anduvo firme y muy sólido, ante un toro que no acabó nunca de romper. Apuró el arrimón. Morante de la Puebla dejó pasajes de calidad con el primero, que embestía con profundidad hasta que se rajó y ante el cuarto no acabó de confiarse. A la corrida de Fuente Ymbro le falta raza, pero El Juli ya había salvado la tarde en el quinto. Así son las cosas del toreo.

Punto de encuentro taurinoComo todos los años la primera feria importante de la temporada levantó gran expectación y colgó el cartel de «no hay billetes». No faltaron a la cita José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta (en la imagen de la izda.), que estuvo acompañado por el diestro Curro Romero, que llegó a la plaza pacense junto a la esposa de José Manuel Lara, Consuelo García Píriz, la madre de ésta, María Píriz, Carmen Tello y Enrique Miguel Rodríguez, relaciones institucionales de LA RAZÓN de Sevilla.