Israel pedirá a Bush garantías en seguridad antes de que salga de la Casa Blanca

Israel pedirá al presidente de EEUU, George W. Bush, que garantice sus intereses políticos y de seguridad en la región antes de que abandone la Casa Blanca, en un intento de que su sucesor Barack Obama se encuentre con hechos en el terreno.

Olmert, que viajará a Washington a finales de mes en la que será su última visita a ese país como primer ministro, tratará de "extraer en el último momento acuerdos y promesas antes de que ambos dejen sus cargos", informa hoy el diario "Haaretz".
Israel ve con cierto temor la presidencia de Obama, debido a sus posturas más liberales y, a priori, menos comprometidas con los intereses del Estado judío.
La visita de Olmert seguirá a la que hoy emprende a la región la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, en un último intento por que el proceso de paz que se inició en Annapolis hace un año no caiga en el olvido.
Entre los compromisos que busca Israel están algunos relacionados con el proceso de paz con los palestinos y otros en materia de ayuda militar a largo plazo y venta de armas.
En el marco del proceso de paz, Bush se comprometió con Israel a no presionar para que las fronteras del futuro estado palestino pasen por las de 1967, y a tener en consideración la presencia de tres grandes bloques de asentamientos judíos en Cisjordania.
Israel teme ahora que Obama anule ese compromiso y respalde posturas palestinas que le perjudiquen, como el regreso de los más de 4 millones de refugiados palestinos a los hogares y tierras que dejaron en 1948 y 1967.
Igualmente, Olmert le pedirá respaldar una serie de fórmulas para preservar la seguridad de Israel, en particular garantías de que el programa nuclear iraní no seguirá adelante.
A diferencia de Bush, Obama aboga por una estrategia más dialogante con Teherán, y por tanto alejada de la línea de Israel para que la comunidad internacional intervenga, incluso por las armas, para detener esa amenaza.
Según "Haaretz", que menciona el problema de Irán como principal punto de discordia con el nuevo presidente, a Israel no le quedará más remedio que aceptar esta estrategia pero quiere asegurarse de que "sus intereses son tomados en cuenta en las conversaciones".
Otras garantías que buscará Olmert tienen que ver con la vasta ayuda militar estadounidense a Israel, que según un acuerdo del año pasado ascenderá a 30.000 millones de dólares en la próxima década.
El Gobierno israelí ha expresado su temor de que el próximo presidente, a raíz de la crisis financiera mundial, recorte esa ayuda, o bien que rechace algunas peticiones para la venta de sofisticadas armas.
"Olmert explicará a Bush que el presupuesto de defensa de Israel y los planes del Ejército (para los próximos años) se basan en esta ayuda, y por tanto le resulta crucial que no se alteren los términos del acuerdo", refiere el "Haaretz".