Las cartas del letrado británico en Nuremberg muestran otra cara del juicio

La Razón
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David Maxwell sabía que aquel proceso cambiaría para siempre su vida profesional. Era el principal abogado de la acusación británica en los juicios de Nuremberg. En el banquillo, cara a cara, tenía a Hemann Göring, el lugarteniente de Hitler, uno de los hombres más odiados del planeta. Le llamaba el «chico gordo», el «despreocupado». Estaba muy nervioso, pero salió contento de su actuación. «El viernes, mi interrogatorio a Göring fue muy bien. Todo el mundo estaba encantado», escribe. Sesenta y tres años después, han salido a la luz las cartas que el letrado escribía a su mujer Sylvia para contarle los pormenores del proceso. Las misivas desvelan las tensiones, amistades y personalidades de los implicados en el juicio.Un hallazgo históricoMaxwell, que no puede ocultar en ellas su ambición, asegura que el mismo Göring llegó a tener admiración por su trabajo. «Dijo que se quitaba el sombrero por mi técnica y que lamentaba haberse tenido que cruzar en mi camino», asegura a su mujer, a la que siempre llama «amor».El nieto de Fyfe, Tom Blackmore, descubrió en 1999 las cartas de su abuelo en la caja fuerte de un letrado de Londres y ahora las ha donado al Centro de Archivos Churchill, de la Universidad de Cambridge.