Otro desafío en el Este

La Razón
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La última crisis entre Ucrania y Rusia por el precio del suministro de gas, hace ahora tres años, vuelve a poner en peligro el largo y crudo invierno que se nos avecina, no sólo el propio abastecimiento ucraniano, sino el que transita a través de sus gaseoductos a países de la UE y que se calcula en 300 millones de metros cúbicos diarios. Los impagos por parte de Kiev al consorcio ruso Gazprom se deben en esta ocasión por la grave situación económica que afecta a los países europeos y por las continuas revisiones de los acuerdos con la compañía nacional de gas de Ucrania, Naftogaz, debido a las prácticas rusas de no respetarlos y pretender elevar el precio del producto. Baste el dato de que Gazprom ha aumentado su beneficio neto en un 83% en el primer semestre de 2008. La nueva presidencia europea que inaugura Checoslovaquia no ha podido venir mejor a aquellas naciones independientes pero todavía bajo la órbita de Rusia: Ucrania y Georgia, que aspiran «occidentalizarse» cada vez más y conseguir la entrada en la Alianza Atlántica, como paso necesario para el ingreso en la UE. Chequia como el resto de los países liberados del Este apoyan firmemente este paso. Lo que esté dispuesto a hacer Moscú para impedirlo ya lo conocimos el verano pasado en Georgia.