«Patólogos invisibles» por Aurelio Ariza

«Patólogos invisibles», por Aurelio Ariza
«Patólogos invisibles», por Aurelio Ariza

La muerte del Dr Antonio Ruiz Villaespesa, jefe de Anatomía Patológica del Hospital Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares), por una probable enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (enfermedad de las «vacas locas») ha conmovido a la sociedad. Aún no han concluido los estudios que demuestren la transmisión de la enfermedad al Dr. Ruiz a partir de los tejidos de las numerosas autopsias que, con profesionalidad ejemplar, practicó. En cualquier caso, la desgraciada noticia de su muerte pone en el punto de mira a una especialidad que, aunque ampliamente desconocida, es la guía inapelable de muchas decisiones médicas. Son los patólogos quienes emiten el diagnóstico definitivo de muchas enfermedades (entre ellas el cáncer), tarea que realizan mediante el estudio al microscopio de tejidos (biopsias) y células (citologías) de los pacientes y, cuando no se ha podido obtener el diagnóstico en vida de los enfermos, mediante las autopsias. Estas tareas tan esenciales no están exentas de riesgos, como los derivados de la capacidad infectiva de las muestras biológicas estudiadas o la toxicidad de los productos químicos del laboratorio. A pesar de una labor tan esencial y unos riesgos tan evidentes, la ausencia de contacto entre pacientes y patólogos hace que éstos sean prácticamente desconocidos para los ciudadanos. En no pocas ocasiones, esta falta de visibilidad social parece dificultar la asignación de los recursos que aseguren la calidad de las tareas diagnósticas y la prevención de los riesgos laborales de los patólogos. La asignación de los recursos que den calidad y seguridad a aspectos tan decisivos de la asistencia médica depende, en gran medida, de que los ciudadanos tengan presente que el dictamen diagnóstico de numerosas enfermedades es responsabilidad exclusiva de los patólogos. ¡Dotémoslos y protejámoslos como es debido!