Procesan al ex dictador Videla por 30 homicidios 571 desapariciones y 268 casos de tortura

La Cámara Federal del Poder Judicial de Argentina confirmó el procesamiento del ex dictador Jorge Rafael Videla, primer presidente del Gobierno de facto, por crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la dictadura militar (1976-1983), se informó hoy en los tribunales.

La Sala I de ese tribunal confirmó el procesamiento de Videla como responsable del delito de homicidio agravado reiterado en 30 ocasiones y privación ilegal de la libertad agravada en 571 ocasiones, además del delito de tortura en 268 ocasiones.
Los juristas Eduardo Farah y Jorge Ballestero confirmaron la resolución de primera instancia del juez federal Daniel Rafeca, con lo cual Videla seguirá detenido y en condiciones de ser sometido a juicio oral y público por delitos cometidos en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército. El tribunal rechazó el planteamiento de la defensa de Videla con el argumento de que no hay elementos para probar que las órdenes impartidas por él, en su carácter de comandante en jefe del Ejército argentino, derivaron en la comisión de los delitos enumerados. Videla cuestionó además que esos hechos ya habían sido juzgados en otra causa, invocó la aplicación de las leyes de amnistía 23.492 y 23.521 como leyes penales más benignas, cuestionó la aplicación al caso de convenciones internacionales de derechos humanos y la calificación de los hechos como constitutivos de delitos de lesa humanidad.
Todos esos argumentos fueron rechazados por los miembros de la Cámara Federal que consideraron a los delitos enumerados como crímenes de «lesa humanidad». El ex dictador «estaba en la cima de la cadena de mandos desde que se ideó el plan de represión ilegal» desde donde «se dieron las órdenes para su ejecución y se dispusieron todos los medios del estado para lograrlo», dijeron.
La llamada ‘megacausa' en la que se investigan los delitos cometidos en los centros clandestinos de detención, que funcionaban en la órbita del Primer Cuerpo de Ejército, fue reabierta tras la derogación y declaración de «nulidad insalvable» de las leyes de obediencia debida y punto final.