Un tratamiento hormonal podría disminuir el cáncer colorrectal hasta en un 45%

Un estudio de la Universidad de Minnesota en EE UU concluye que la combinación de estrógenos y progestina, que las mujeres dejaron de tomar después de las informaciones que señalaban que podía elevar el riesgo de cáncer de mama, podría ayudar a disminuir el riesgo de cáncer colorrectal hasta en un 45 por ciento. Los resultados de la investigación se publican en la revista «Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention».
Según manifiesta la coatura del trabajo, Jill R. Johnson, «en comparación con las mujeres que nunca habían tomado estas hormonas, el uso de los estrógenos y la progestina se asoció con un menor riesgo de cáncer colorrectal». La reducción más amplia, de aproximadamente el 45 por ciento, se observó entre aquéllas que habían completado su terapia de estrógenos y progestina cinco o más años antes. Los investigadores utilizaron datos de 56.733 mujeres postmenopáusicas que participaron en un estudio de seguimiento del Proyecto de Demostración de la Detección del Cáncer de Mama. El empleo del tratamiento hormonal y otros factores de riesgo se evaluó a través de una serie de entrevistas telefónicas y cuestionarios enviados por correo entre 1979 y 1998. Durante una media de 15 años de seguimiento, los científicos identificaron 960 nuevos casos de cáncer colorrectal en la población estudiada.
El uso cuaqluiera de la terapia de estrógenos estaba asociada con un 17 por ciento de menos riesgo en cáncer colorrectal. En las mujeres que tomaron estrógenos se observó una mínima disminución entre las que se sometían a estas terapias y quienes superaban los diez años de tratamiento, que se veía disminuido un 25 y un 26 por ciento respectivamente en el riesgo de cáncer colorrectal. Los investigadores también descubrieron un 22 por ciento menos de peligro entre las que habían tomado alguna vez la combinación de estrógenos y progestina. Además hallaron un 36 por ciento de reducción del riesgo entre las que habían tomado progestina durante 15 días seguidos o menos al mes. Las mujeres que habían tomado la combinación terapéutica en el pasado y que la habían dejado de tomar al menos cinco años antes, tenían un 45 por ciento menos de riesgo. Según Johnson, estudios anteriores han sugerido que las hormonas participan en la disminución de los niveles de factores de crecimiento similares a la insulina, reduciendo por ello los riesgos.