Castaner, el ministro francés de Interior, en el punto de mira

Piden su dimisión por decir que no se siente responsable del ataque yihadista a la Prefectura de Policía

Piden su dimisión por decir que no se siente responsable del ataque yihadista a la Prefectura de Policía

El ministro del Interior de Francia, Christophe Castaner, está en el centro de la polémica. Primero por el ataque con cuchillo perpetrado el jueves en la Prefectura de la Policía de la capital de Francia, que se saldó con cuatro muertos. y más después de que este lunes dijese “no sentirse personalmente responsable” de lo sucedido. Unas palabras que suenan a indiferencia y menosprecio a las víctimas en un país especialmente sensibilizado con el terrorismo yihadista tras años de atentados. Todo ello cuando, unas pocas horas después del ataque, asegurara que no había ningún indicio terrorista, y este lunes justificara esas palabras porque era la información de la que disponía en ese momento.

Castaner ha reconocido en una entrevista a la emisora France Inter errores en la identificación del peligro que suponía el atacante, un agente de Policía radicalizado en el islamismo, si bien ha vuelto a rechazar la opción de dimitir. “En un momento en el que la Policía está desestabilizada, el ministro del Interior no debe plantearse este tipo de cuestiones, sino dirigir la Administración y las investigaciones para cambiar lo que debe ser cambiado”, ha sostenido.

Así, ha manifestado que “no había traza alguna de radicalización, ninguna señal”, en el historial del atacante, Mickael Harpon, quien murió tiroteado por un agente que se encontraba en el lugar del ataque. “Nadie pensaba que hiciera falta examinar el historial de esta persona con una mayor atención”, ha manifestado. “El primer fallo del sistema es que no hubo una señal”, ha reconocido.

Por otra parte, Castaner ha sostenido que el suceso revela una “disfuncionalidad del Estado”, pero no supone “un escándalo de Estado”, al tiempo que ha abogado por automatizar las alertas por radicalización. De hecho, el asaltante había llegado a celebrar en Internet el atentado contra las oficinas del magacín satírico ‘Charlie Hebdo’, sin que nadie hiciera nada para investigarlo.

El fiscal antiterrorista, François Ricard, explicó este sábado que ha asumido la investigación ante la existencia de indicios de que se trata de un delito premeditado, el deseo del atacante de morir y la naturaleza de las heridas de al menos una de las víctimas. “El contexto de radicalización latente” y los mensajes de carácter exclusivamente religiosos enviados por el individuo a su esposa poco después del delito son factores adicionales, dijo Ricard en rueda de prensa.

La investigación reveló además contactos entre el atacante y varios individuos presuntamente pertenecientes a un movimiento islamista salafista, añadió Ricard, que relató que el atacante apuñaló primero a dos policías. Un tercer policía fue asesinado en otro despacho y un administrativo fue acuchillado en las escaleras. El atacante nació en la isla de Martinica y llevaba trabajando varios años en la Prefectura de la Policía. Se convirtió al Islam hace diez años, según Ricard.

En busca de colaboradores del asesino

Los investigadores están verificando si el asesino estaba integrado en una organización o tuvo cómplices, aunque por ahora no hay ningún signo, según el dijo el propio ministro francés del Interior, Christophe Castaner. “Por ahora nada lo indica”, subrayó en la citada entrevista. El ministro precisó que no se puede descartar que Mickaël Harpon filtrara informaciones secretas a las que tenía acceso como informático en el departamento de información de la Prefectura, aunque tampoco hay elementos que lo acrediten, informa Efe.

Añadió que con los elementos disponibles, no parece que formara parte de “una célula organizada” y recordó que su esposa, que fue interrogada bajo arresto desde el jueves, quedó en libertad el domingo sin cargos. El ministro admitió que hubo fallos en el seguimiento de este funcionario que “se radicalizó”, como prueban los comentarios “totalmente inadmisibles” que hizo a un colega en julio de 2015 en los que justificó el atentado yihadista contra la revista satírica “Charlie Hebdo” cometido en enero de ese año. El problema es que eso no quedó registrado en su ficha, dijo el titular de Interior, que habló de “una disfunción de Estado”, por lo que ha dado consignas para que en el futuro “toda alerta se señale automáticamente”.

El asesino de la prefectura se había convertido a la religión musulmana hace una decena de años. Castaner dijo que eso no era motivo para abrir una investigación, pero otros signos de radicalización posteriores sí.

Una veintena de personas han sido expulsadas de la policía francesa desde 2015 por sospechas de radicalización, pero en el caso del expediente de Mickaël Harpon no solo no había ningún signo en su expediente sino que tenía una buena calificación. Preguntado sobre las demandas de dimisión que le han llegado de la derecha y de la extrema derecha, el ministro señaló que no se siente “personalmente responsable” porque el fallo sobre la alerta se produjo en 2015 cuando él no estaba todavía en el cargo.