El medido plan de huida del dictador a Cuba

El régimen ha puesto en marcha un detallado protocolo para hacer frente a la sublevación militar.

Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una imagen de archivo.

El régimen ha puesto en marcha un detallado protocolo para hacer frente a la sublevación militar.

Según fuentes diplomáticas consultadas por LA RAZÓN, la cúpula del régimen chavista cuenta con un protocolo pormenorizado para hacer frente a focos de sublevación militar. Ante la mínima alerta en este sentido, todos los cargos clave del Gobierno saben exactamente a qué lugar deben acudir para ser trasladados inmediatamente a zonas de seguridad militarizadas que cuentan con complejos sistemas de comunicación y que operan como centros de crisis desde los que estudiar la marcha de los acontecimientos.

Los hombres y mujeres clave del chavismo están obligados a llevar en todo momento tarjetas identificativas para acceder a estas áreas restringidas diseminadas por todo el país. Todas estas zonas de seguridad están en permanente contacto entre ellas y es desde estos puntos desde donde se va comprobando la lealtad al régimen de los responsables de las unidades militares para el control efectivo de la nación y de sus principales nodos logísticos: televisión y emisoras de radio, centros gubernamentales, infraestructuras aeroportuarias y energéticas de los principales núcleos urbanos; Caracas, Maracaibo y Valencia. En cada una de esas bases, asociadas a las Regiones Estratégicas de Defensa Integral, se cuenta con vías de escape a regímenes afines al chavismo, señaladamente aviones a la cercana Cuba, que cuenta con aeródromos militares preparados en Santiago a menos de 1.500 kilómetros de Caracas.

Una vez que todas las figuras principales del régimen se encuentran en las localizaciones establecidas de antemano, se empiezan a analizar los informes recibidos para comprobar el estado de todas las unidades militares y las protestas en los núcleos urbanos, así como la cobertura informativa internacional. Al mismo tiempo, se van generando y haciendo públicas las sucesivas demostraciones de lealtad, empezando por los jefes militares que se supone sublevados según las informaciones que van apareciendo, ya que los líderes del chavismo saben que la batalla por la información es tan importante como el control de las calles. «Llevan años entrenándose para este día», afirma la misma fuente poco antes de recordar: «No hay que olvidar que muchos de ellos tienen experiencia de primera mano en golpes, tanto fracasados como exitosos. Es muy difícil que cometan el error de dejarse llevar por el pánico».

Además de realizar un seguimiento de la marcha de la sublevación, los puestos de control están diseñados para hacer frente y responder en la medida de lo posible a la verdadera preocupación de los líderes chavistas: una intervención militar por parte de Estados Unidos que, hoy por hoy, no tiene visos de producirse en un futuro próximo pese al apoyo total que la Casa Blanca ha dado a los líderes de la oposición democrática.

Las fuentes consultadas confirman que Maduro se siente seguro del apoyo internacional que le brindan sus socios internacionales –especialmente Rusia– a pesar de las apenas veladas amenazas que estos países han recibido por parte de la Administración Trump. Aparte de las reacciones de ayer, este lunes, un día antes de la liberación de López, el secretario de Estado, Mike Pompeo, informó de que las sanciones contra Cuba anunciadas recientemente por la Casa Blanca estaban encaminadas a demostrar a los dirigentes cubanos que «estarían en un lugar mucho mejor si dejan de apoyar a Maduro». En declaraciones a «The Hill», el jefe de la diplomacia estadounidense fue aún más lejos al asegurar que «llevaremos a cabo el mismo plan con todos los que están apoyando a Maduro: sus propios militares, Cuba y, en una siguiente etapa, Rusia e Irán, que también han prestado apoyo. China también podría hacer más por solucionar este problema».