Maduro envía a sus Fuerzas Especiales a la casa de Guaidó

El nerviosismo se apodera del régimen a dos días del fin del ultimátum dado por varios países europeos, mientras la oposición avanza en su proyecto económico y político.

Juan Guaidó con su mujer, Fabiana Rosales, y su hija en su casa de Caracas
Juan Guaidó con su mujer, Fabiana Rosales, y su hija en su casa de Caracas

El nerviosismo se apodera del régimen a dos días del fin del ultimátum dado por varios países europeos, mientras la oposición avanza en su proyecto económico y político.

Hubo alarma y hubo carreras. Ayer la residencia en Caracas del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, asumido como presidente encargado de Venezuela y reconocido como tal por el Parlamento Europeo, fue cercada por funcionarios de la policía más letal de Nicolás Maduro, las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES). Dentro del inmueble se encontraban su madre y su hija. Las FAES son consideradas un grupo de exterminio por las organizaciones defensoras de derechos humanos como Provea, y por el propio Poder Legislativo venezolano. Solo a lo largo de todo 2018, ese cuerpo armado asesinó a al menos a 205 personas.

«Mi hija está en mi casa y hago responsable a Nicolás Maduro de cualquier cosa que puedan hacerle a mi bebé de apenas 20 meses», dijo Guaidó en el acto público que encabezaba al enterarse de la información. Al cerrar su discurso, pidió a los diputados del Parlamento y al cuerpo diplomático que lo acompañaran hasta el lugar. Lo hizo reiterando su llamada a los cuerpos de seguridad del Estado y a la Fuerza Armada Nacional, garantizándoles «que están a tiempo de ponerse del lado correcto de la historia». Entretanto, vecinos de la zona aseguraron que los funcionarios llegaron vestidos de civil a la casa del parlamentario, a bordo de motocicletas y de un vehículo todoterreno de color blanco y sin matrícula. Preguntaron en la caseta de vigilancia por la esposa del político y cuando el asunto se hizo público, el grupo se retiró del lugar, antes de que Guaidó llegara.

Minutos más tarde, el comandante de la Policía Nacional Bolivariana, Carlos Alfredo Pérez, desmintió que comisiones de la Fuerza de Acciones Especiales acudieran a la casa familiar del presidente del Parlamento. En Twitter, la Policía Nacional Bolivariana, de la que dependen las FAES, negaban que intentaran interrogar a su esposa, Fabiana Rosales.

Pero apenas un par de horas antes, el ministro del Interior, Néstor Reverol, había denunciado que el Gobierno desarticuló un plan desestabilizador que involucraba usurpar la identidad de las FAES. «Se incautó un vehículo Land Cruise con siglas oficiales en las puertas, con un fusil automático liviano, un arma larga, una pistola calibre 9 milímetros», detalló al confirmar que el operativo policial dejó dos personas muertas.

Según Reverol, los responsables «pretendían realizar asesinatos selectivos a políticos y militares para generar terror y una guerra no convencional». Ya a las puertas de su residencia, Guaidó alertó a las fuerzas del régimen para «no cruzar la raya». El evento ocurrió apenas un día después de que el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, reiterase que si el Gobierno de Maduro actúa contra la integridad del opositor, «serán activados los protocolos de inmediato».

Al mismo tiempo, el Gobierno liberaba a varios de los más de 900 detenidos registrados en las protestas populares de la semana pasada: 50 adolescentes y 24 adultos fueron excarcelados en una primera tanda hasta el mediodía de ayer. Se esperaban que más personas se sumaran a la lista. Eran liberaciones condicionadas, y no plenas.

Cuando Juan Guaidó anunció que las FAES estaban en los alrededores de su residencia, estaba terminando de presentar el «Plan País», un programa de recuperación nacional que ha sido elaborado durante un año por sectores de la oposición por iniciativa de la Asamblea Nacional y con asesoría de expertos venezolanos dentro y fuera del país. El programa marca las líneas de acción en las «áreas de atención primaria» como la economía, seguridad, salud y servicios públicos. El documento se centra en la recuperación del sector petrolero como motor fundamental de los ingresos nacionales. Una industria que, bajo el mandato de Maduro, ha caído a una producción de 1,1 millones de barriles diarios de los 3,5 millones que se producían hace más de un lustro.

Presentó el programa en la Universidad Central de Venezuela. Un proyecto con el que, dijo, busca generar confianza en la población y también en los mercados. «Este plan no busca apretar en un país en el que el 65% de la población perdió en promedio diez kilos», sino sacar a su gente de la pobreza, afirmó. Guaidó dijo que incluso a los aliados económicos de Maduro, Rusia y China, «les conviene el cambio de gobierno», pues sus inversiones serán respetadas.

Destacó que el Ejecutivo que vendrá tras la gestión de Nicolás Maduro podrá gozar de beneficios como tiempo, confianza y presupuesto para llevar a cabo el «Plan País», así como garantizar la seguridad jurídica. «Recuperar el Estado implica recuperar la capacidad de acceder a los servicios. El Estado no provee ni lo más mínimo porque se robaron el dinero», aseveró Guaidó.

En su discurso, precedido por explicaciones de expertos en materias monetarias, financieras y petroleras que detallaron aristas del plan de gobierno para el poschavismo, el diputado sostuvo que atender la emergencia humanitaria es otro de los puntos clave del plan. «Estamos haciendo las gestiones para que este plan tenga los fondos necesarios, no es un plan aislado». El Banco Interamericano de Desarrollo ya reconoce a Guaidó como presidente encargado de Venezuela, y su equipo ha iniciado gestiones ante el Fondo Monetario Internacional.