
Marina
El nuevo coloso silencioso de Francia: la Marina gala pone a prueba el "De Grasse", su submarino nuclear de ataque más avanzado
El tercer sumergible de la clase Suffren ha iniciado sus pruebas de mar en Cherburgo para validar un diseño furtivo y una capacidad de ataque que sitúan a la flota francesa a la vanguardia tecnológica

Francia, poseedora de una de las fuerzas de disuasión más respetadas del planeta, ha dado un paso decisivo en la renovación de su brazo armado oceánico. La construcción de naves capaces de operar de forma invisible durante meses es un desafío técnico que solo un puñado de naciones puede afrontar, combinando la propulsión nuclear con sistemas de sigilo que desafían a los sonares más potentes.
El foco de la defensa europea se centra ahora en el "De Grasse", el tercer submarino nuclear de ataque (SNA, por sus siglas en francés) del programa Barracuda. Según informa la publicación especializada Interesting Engineering, este gigante de 99 metros de eslora y más de 5.000 toneladas de desplazamiento ha comenzado sus pruebas de navegación en aguas de Normandía.
Este paso es fundamental para la Dirección General de Armamento (DGA), ya que el De Grasse no es solo una réplica de sus predecesores, sino una pieza clave en una serie diseñada para sustituir a la envejecida clase Rubis, mejorando drásticamente el alcance y la discreción acústica.
Francia refuerza su capacidad submarina de ataque
La clave de la clase Suffren reside en su polivalencia y en un diseño hidrodinámico que minimiza el ruido generado por el flujo de agua y la cavitación. A diferencia de los modelos anteriores, el De Grasse está equipado con un sistema de propulsión por chorro de agua, una tecnología que permite alcanzar altas velocidades manteniendo un perfil sonoro excepcionalmente bajo, similar al ruido de fondo del océano.
El De Grasse inició sus pruebas de mar tras una fase exhaustiva de test en dique seco. Estas pruebas se realizaron en las instalaciones de montaje y en el muelle, validando los sistemas a bordo y la propulsión antes de las evaluaciones en aguas abiertas.
La gestión de este programa corre a cargo de la agencia francesa de adquisiciones de defensa (DGA), en colaboración con la Comisión Francesa de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) para la propulsión nuclear. La firma francesa de defensa Naval Group lidera el diseño, construcción y soporte del ciclo de vida, trabajando con TechnicAtome en los componentes del reactor, asegurando una colaboración multidisciplinar.
Además, Naval Group ha afirmado que los submarinos de la clase Barracuda han sido diseñados para cubrir las necesidades operativas presentes y futuras, siendo más versátiles, de mayor rendimiento y con una capacidad armamentística superior a sus predecesores. Con una vida útil proyectada de más de 30 años, el programa Barracuda será el pilar de la fuerza submarina de Francia hasta bien entrado 2060. Actualmente, unos 2.500 profesionales, incluyendo a cientos de subcontratistas, participan activamente en su producción.
Asimismo, esta nueva flota de seis submarinos clase Suffren será el núcleo esencial de la capacidad de guerra submarina de Francia durante décadas. Los oficiales de la Armada francesa describen esta clase como un avance notorio con respecto a los anteriores buques Rubis, destacando mejoras en sigilo, autonomía y capacidades de combate. Cada submarino desplaza aproximadamente 4.700 toneladas en superficie y unas 5.100 toneladas sumergido. Sus dimensiones son de 99 metros de eslora y casi 9 metros de diámetro, pudiendo sumergirse a profundidades superiores a los 350 metros.
Por último, impulsados por un reactor de agua a presión que genera unos 150 megavatios, estos sumergibles pueden superar los 25 nudos y mantenerse desplegados hasta 70 días, con su autonomía limitada principalmente por las provisiones a bordo.
La tripulación estándar se compone de 63 marinos, con capacidad adicional para alojar a unos 15 efectivos de fuerzas especiales. Están equipados con torpedos pesados F21, misiles antibuque Exocet SM39 modernizados, misiles de crucero navales de ataque terrestre y minas marinas, lo que les confiere una capacidad ofensiva variada. Se prevén futuras mejoras para integrar sistemas aéreos y submarinos no tripulados.
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