Internacional

Un millón y medio de libaneses pide la caída del gobierno

Los libaneses han aprovechado su día de descanso para salir masivamente a las calles de todo el país.

Los libaneses han aprovechado su día de descanso para salir masivamente a las calles de todo el país, alcanzando un millón y medio de manifestantes.

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Los libaneses han aprovechado su día de descanso para salir masivamente a las calles de todo el país, alcanzando un millón y medio de manifestantes. El centro de Beirut estaba, literalmente, tomado por decenas de miles de personas que fueron llegando de diferentes de diferentes partes del país lo largo de todo el día. Algunos la han bautizado “la revolución del WhatsApp”, otros simplemente “la revolución” del pueblo libanés, porque los manifestantes insisten en que, por primera vez, libaneses de Tripoli, del Valle de la Bekaa, de Sidón o Tiro se han unido sin importar la afiliación política ni la secta religiosa para exigir al gobierno que se vaya por su mala gestión ante la crisis económica.

Lo cierto es que las manifestaciones tienen secuestra la vida económica del país. Los bancos nacionales están cerrados al público desde el viernes, y muchos de los negocios de centro de Beirut y las joyerías han tenido que cerrar por la inseguridad y han retirado sus escaparates para prevenir que manifestantes violentos destrocen los locales y entren a robar. Esto ha supuesto un gran daño económico para la ya enferma economía libanesa, que arrastra una deuda pública de 86.000 dólares. Los libaneses han dicho basta y ya no esperan “milagros” de última hora por lo que muchos de los que están en la calle desde el pasado jueves por la noche no van a desistir hasta que “caiga el sistema”. “No queremos que dimita Rafic Hariri, queremos que dimita todo el gobierno y el parlamento entero. Cambiar a esta casta política mafiosa por tecnócratas”, insistía con rabia Mohamed a LA RAZÓN.

“No nos iremos de aquí, hasta que ellos (los gobernantes) se marchen primero”, dijo por su parte Naseriyeh.

“ (Hassan) Nasrallah (el secretario general de Hezbollah) no es quien decide lo que queremos", dijo Walid otro manifestante.

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En un discurso televisado el sábado, Nasrallah dijo a los partidos políticos que “nadie puede lograr terminar el mandato del presidente (Michel) Aoun".

"No dejaremos las calles antes de que termine el mandato de Aoun", dijo el manifestante.Algunos han decidido instalarse en carpas en la simbólica Plaza de los Mártires y aseguran no tener prisa en “hacer la revolución”. “Si aguantamos, ganaremos”, aseguró Walid.

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Aunque estas protestas del “Down Town” (centro de la ciudad) se caracterizan por su carácter popular sin símbolos religiosos ni políticos, en otras partes de Beirut, algunos partidos políticos están haciendo su propia “revuelta”. En la plaza de Sassine, baluarte de las Fuerzas Libanesas (FFLL) de Samir Geagea, los manifestantes que se han reunido estos días son partidarios de las FFLL. “La situación es insostenible, necesitamos un cambio. y este cambio con la salida de Hariri”, sentenció Charlette, vecina del barrio cristiano de Ashrafiyeh. De hecho, las FFLL anunciaron el sábado por la noche que que sus cuatro ministros renunciarán del ejecutivo de Hariri.

El primer ministro dio el viernes 72 horas a los partidos políticos para aprobar las reformas económicas para salvar la actual situación. Muchos interpretaron su anuncio como una amenaza de que pueda dimitir de su cargo hoy.

Como sus señorías no se han puesto de acuerdo en aprobar los presupuestos de 2020, no se podrán liberar 11.000 millones de dólares donados por la comunidad internacional a cambio de las reformas económicas prometidas.

“cualquier solución se presenta difícil” dijo un diplomático europeo a LA RAZÓN sin citar su nombre. “Si dimite el gobierno y no se aprueban los presupuestos habrá inestabilidad política y la crisis económica se agudizará. Pero sino dimite, los manifestantes seguirán amenazando con paralizar la activad económica del país”, advierte.

Técnicamente, el ejecutivo libanés debería disolverse este martes 22 (fecha limite para presentar los presupuestos al Parlamento) por no haber alcanzado consenso para la aprobación de las reformas presupuestarias. Pero pocos confían en que vaya a mantenerse el plazo y con la flexibilidad de las leyes libanesas, no sería extraño que el presidente Michel Aoun se saque una moratoria de última hora para ampliar el plazo.

Hoy será decisivo en el desarrollo de las protestas porque dependerá de la decisión política si se calman los ánimos de la calle o si de lo contrario las manifestaciones seguirán hasta hacer caer el gobierno.

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