«Amy», el documental envenenado

Narra cómo era la vida de Winehouse y deja en un mal lugar a la familia de la artista inglesa

La cantante Amy Winehouse
La cantante Amy Winehouse

De alguna manera pasó la vida pidiendo ayuda para que la rescataran de aquel mundo tortuoso que crecía en su cabeza cada vez que se volvía a meter una dosis. Lo hacía a su manera, aunque los tabloides británicos no le dieran tregua cada vez que montaba un escándalo en su casa de Camden, el mismo lugar donde fue hallada muerta con sólo 27 años en julio de 2011.

Amy Winehouse podrá ser recordada de muchas maneras. Como una drogadicta, una alcohólica, una enferma, como la primera artista británica en ganar en una sola noche cinco Grammys o quizá como una mezcla poética tan potente como el registro vocal que regaló en sus mejores años, aquellos en los que aparecía con sus tatuajes, su inseparable maraña de pelo, sus largos colgantes y sus cortos y ceñidos vestidos. En efecto, la primera reina del soul del siglo XX podrá ser recordada de muchas maneras. Pero su familia se niega a que la imagen que quede de ella sea la que ahora muestra la película «Amy».

El filme se estrenará el próximo mes en el Festival de Cannes e incluso antes de haber visto la luz, ya está envuelto en una gran polémica, como la que siempre acompañaba a su protagonista. La familia Winehouse ha emitido un comunicado para «desvincularse por completo de la próxima película sobre su añorada y querida Amy». «Sienten que es una oportunidad perdida para rendir homenaje a su vida y a su talento», al tiempo que es «engañosa y contiene algunas falsedades», aseguró ayer un portavoz. «Hay acusaciones concretas contra la familia y su mánager que son infundadas», añadió sin precisar más detalles.

El malestar ha pillado por sorpresa porque en un principio fueron sus familiares quienes anunciaron a los cuatro vientos el proyecto. Y, además, el documental está dirigido por el premiado cineasta británico Asif Kapadia, cuya película «Senna», sobre el piloto brasileño de Fórmula 1, obtuvo en 2011 el Bafta al Mejor Documental en los premios de la Academia de cine británica.

En respuesta, el equipo del filme defiende su trabajo asegurando que durante la grabación contaron «con el pleno respaldo de la familia Winehouse» y rodaron «con total objetividad, como en ‘‘Senna’’». «Durante el proceso de producción llevamos a cabo 100 entrevistas en la región con gente que conocía a Amy, entre ellos amigos, familiares y miembros de la industrial musical», indicaron los directores, para quienes «la historia que la película cuenta es un reflejo de estas entrevistas».

En declaraciones a la BBC, Mitch, el padre de la cantante, explica, sin embargo, que los productores han dejado fuera detalles clave.

Un supuesto relato tergiversado

Denuncia que la película le presenta como una figura ausente en la vida de su hija, cuando «esto no es verdad». «Yo estaba allí cada día. Y si no podía acompañarla, porque estaba trabajando o tenía que estar fuera, la llamaba al teléfono siete veces al día», remarca. «La película ha sido bastante decepcionante», matiza.

Mitch considera que la cinta debía haber sido un poco más equilibrada: «Un biógrafo pone todos los detalles y deja que la gente decidir por sí misma. Pero estos chicos han decidido qué poner y qué no poner. Sé que en dos horas no se puede reflejar todo, pero no han conseguido un equilibrio», señala. «Mi única decepción es que la película podría haber sido genial y al final ha sido contaminada», recalca.

En su segundo álbum de 2006, «Back to Black», la cantante ya interpretaba una canción con el título «Rehab» –rehabilitación–, en la que contaba cómo su padre la quería llevar a ese hospital y ella se resistía. «Yo dije no, no, no», decía la letra. Paradójicamente, éste fue el tema con el que alcanzó fama internacional y con el que empezó a llamar la atención de la Prensa. Porque su música estaba ligada a su vida y su vida estaba ligada a Blake Fielder-Civil, con el que se casó en 2007. Muchos le vieron entonces como la verdadera fuente de problemas. El joven fue encarcelado por conspirar para pervertir el curso de la Justicia en 2008 y la pareja se divorció en 2009, pero sus continuas idas y venidas hacían las delicias de los reporteros de la prensa sensacionalista no sólo de su país, sino de medio mundo. Él mismo confesó más tarde que había introducido a la cantante en el mundo del crack, la cocaína y la heroína.

La vecina más querida del barrio «grunge» Camden Town

Más allá de cualquier polémica personal o musical, la artista era una de las figuras más queridas y avistadas en el barrio londinense de Camden Town. Los habitantes del vecindario decidieron erigirle una estatua en su honor el pasado año, el mismo día en el que Winehouse habría cumplido 31. El padre, Mitch Winehouse, objeto de polémica ahora a causa del documental de Cannes, afirmaba: «Camden era parte de Amy y ésta pertenecía al barrio, no había otro lugar más idóneo para este monumento».

Scott Eaton creó esta figura de bronce a tamaño real, que no supera un metro con 59 centímetros, y que será testigo para generaciones venideras de la que fue un icono musical.