Arte Pronovias en la boda del año

Gabriela Palatchi, heredera de la firma de moda nupcial, y Ediz Elhadef se dieron el «sí, quiero»

Gabriella Palatchi, junto a su marido, Ediz Elhadef, posaron felices tras la ceremonia, ella con un vestido confeccionado en chiffon y tul de seda beige, bordado a mano con libélulas, abejas, pájaros y mariposas. Él, muy elegante, con pajarita

Ayer a las siete de la tarde sonaron campanas de boda en La Cerdaña, el lugar elegido por Gabriella Palatchi y Ediz Elhadef para la celebración de su boda. La heredera del imperio Pronovias y el empresario reunieron a familiares y amigos en un enlace que tuvo lugar en la propiedad que los padres de la novia tienen en la localidad catalana de Puigcerdá, finca a la que los Palatchi acuden cada verano tras unas vacaciones en Menorca.

A la boda le precedieron dos días de celebraciones, en los que, según iban llegando nuevos invitados, la curiosidad era la misma: el que durante meses ha sido el secreto mejor guardado, el vestido de la novia. Una creación familiar única para la hija mayor del orgulloso Alberto Palatchi que el mundo de la moda estaba deseoso de observar.

Del brazo del sonriente padre de la novia, Gabriela Palatchi desfiló para el día más importante de su vida un vestido en tono vainilla, con escote palabra de honor y una original apuesta, y es que el velo en lugar de salir del tocado lo hacía del propio vestido, de las mangas. El traje era recto, de corte sirena. Gabriela lució como único adorno una gargantilla pegada al cuello, como es la última moda. En cuanto al pelo, optó por un recogido clásico decorado con flores a juego con el ramo.

Un equipo de 16 estilistas liderados por Juanma Bravo, de la peluquería barcelonesa Hair Time, se trasladó hasta La Cerdaña para peinar a la novia y a algunas invitadas. Se trata de un reconocido salón que ha participado en algunos de los desfiles de Pronovias, que cuenta también con la colaboración de Richard Phibbs, un conocido fotógrafo que ha retratado, entre otras personalidades, a Hillary Clinton.

La fiesta preboda se celebró el viernes en el Club Náutico del Puerto de Barcelona y fue de temática flamenca. Con tales atuendos acudieron los invitados a una carpa cuya entrada simulaba la portada de la Feria de Abril y en la que no faltaron rumbas y sevillanas bailadas por los novios, como dejaron ver sus invitados a través de las redes sociales.

- Fiesta flamenca

Para la ocasión, la primogénita de Palatchi optó por un vestido blanco largo de encaje, que acompañó con una corona de rosas rojas sobre su cabello trenzado. Lució además un brazalete de oro con una cruz negra, de la marca Rabat. Su hermana, Marta Palatchi, llevó también una corona de rosas y eligió un vestido negro de lunares. Los tocados de ambas fueron diseñados por la firma sevillana Nana Golmar Sombrerería. El benjamín de la familia, Alberto Palatchi junior, también se vistió de andaluz y lució unos ecuestres pantalones de talle alto, camisa blanca y tirantes. El novio, por su parte, combinó pantalón, camisa y chaqueta rosa con deportivas blancas.

Lunares, volantes y sombreros jerezanos fueron los protagonistas del «dresscode» de esta fiesta prenupcial, que para la ceremonia de ayer fueron sustituidos por esmoquin de verano para ellos y vestidos largos para ellas. Atuendos que lucieron invitadas ilustres de la alta sociedad.

Los invitados más vips fueron alojados en tres lujosos hoteles situados a escasos metros de la mansión Palatchi: La Torre del Remei (elegido también en septiembre de 1991 para el enlace entre la doctora Elena Ochoa y el escritor Luis Racionero), el Hotel del Chalet del Golf y Villa Paulita. No obstante, los recién casados no pudieron contar con la presencia de muchos de sus invitados, aquellos que tenían que desplazarse a España desde Turquía, pues se vieron ante la imposibilidad de salir del país tras el intento de golpe de Estado, que tuvo lugar la noche del pasado viernes. La pareja mostró gran preocupación durante las horas previas a la boda no sólo por quienes no pudieron asistir, sino también por aquellos que están aquí y no saben con certeza cuándo podrán regresar.