La discreta solidaridad de Maruja Díaz

La actriz donó todos sus objetos personales a la joyería Molina Cuevas para recaudar fondos destinados a la ayuda de niños y ancianos.

La actriz donó todos sus objetos personales a la joyería Molina Cuevas para recaudar fondos destinados a la ayuda de niños y ancianos.

La joyería madrileña Molina Cuevas guarda en su interior auténticos tesoros. No se trata sólo de valiosas joyas, sino de muebles y enseres que han sido testigo de las vivencias de personalidades tan reconocidas como la recientemente fallecida Maruja Díaz. En sus vitrinas y estantes podemos encontrar además la bisutería de la artista española, entre otros personajes conocidos, que en un respetuoso silencio David, uno de sus dueños, no nos ha revelado: «Si me olvido de alguien, se van a sentir ofendidos», nos dice.

«Maruja nos dejó prácticamente todo lo que había en su casa», afirma el joyero. Un legado que, en un gesto de solidaridad y siendo conocedora, testigo y protagonista de la labor social que este recinto situado en la calle Hermosilla desarrolla, quiso ceder para destinar los posibles fondos recaudados a la ayuda de niños y ancianos. Lo que ella no había donado en vida fue legado después del fallecimiento de la actriz por sus familiares.

David Cuevas y Jorge Molina realizan en su joyería un doble trabajo. Además de a la venta de joyas, el matrimonio dedica su tiempo a la recaudación de fondos y a ayuda a diversas organizaciones con fines sociales. «Cuando alguien acude a adquirir alguna joya, le hablamos de las organizaciones con las que colaboramos y normalmente los clientes ayudan, aunque sea con una bolsa de comida para el centro. Ahora hemos puesto un rastrillo improvisado porque no nos caben las cosas en la joyería», nos cuenta Cuevas.

Maruja Díaz era una gran amiga de los joyeros; ella y Sara Montiel fueron las madrinas de su boda en Ibiza. Además, el matrimonio ejerció de portavoz el día de la muerte de la artista. Todos los años, la polifacética actriz acudía en su compañía al rastrillo de la ONG Nuevo Futuro, asociación de la que la Infanta Pilar es presidenta honorífica, dedicando siempre la recaudación a niños y ancianos. Entre los objetos personales que la artista cedió a esta pareja, podemos encontrar desde el más pequeño y personal detalle –una foto firmada, tazas de té o cajitas para guardar recuerdos– hasta mobiliario. «El fin de semana pasado un matrimonio andaluz vino y se llevó uno de los espejos de Maruja», dice Cuevas. El precio de las pertenencias de la actriz va desde los dos euros para arriba: «No establecemos los precios pensando en que estos objetos le pertenecieron, se lo aplicamos pensando en el auténtico valor que esos bienes puedan tener», nos explica el propietario. Con los vestidos y complementos de Maruja, los joyeros pretenden hacer un acto especial después del verano: «Por ejemplo, podríamos hablar con Isabel Gemio y darle un par de vestidos de la actriz para que pudiese recaudar con ellos algo de dinero».

Maruja siempre se mantuvo en la máxima discreción y nunca quiso que su labor tuviera trascendencia mediática: «Hacía muchas cosas, unas que se veían y otras que no, a diferencia de otros a los que les gusta aparentar». Para los más admiradores de la artista, el descubrimiento de esta particular joyería se presenta como una gran oportunidad de contar en sus hogares con un pedacito de su historia.