Tania-Pablo: la noticia es la crisis (amorosa)

Tania Sánchez.
Tania Sánchez.

La duda circula en los círculos de sus partidos: ¿se les acabó el amor o se trata sólo de un estudiado divorcio mediático?

Encuentros secretos, citas mediadas por un ex ministro metido a «Celestina», quedadas entre roscones y chocolate para predicar en tierra hostil, rumores de ruptura aireadas en las redes sociales por militantes de otras formaciones, un posible pacto de distanciamiento, amores clandestinos... la política bombea en estos días titulares dignos del «cuore».

Sin confirmación oficial por parte de los protagonistas, pero hábilmente propagada en sus círculos, la posible separación de Tania Sánchez y Pablo Iglesias, la pareja más mediática del momento, ha cogido por sorpresa a sus seguidores, aunque no así a los analistas políticos. Mientras desde el entorno del líder de Podemos se dedican a confirmar que el pasado fin de semana la pareja «tuvo una bronca monumental» y en la delegación regional de Izquierda Unida en Madrid se habla de la crónica de una muerte anunciada –«lo de la ruptura se lleva comentando hace tiempo, aunque desde el principio ya había gente que decía que no iban a durar dos telediarios», asegura una persona cercana a la formación madrileña–, no ha faltado quien sostenga que la difusión de esta noticia de corte sentimental no sólo ha sido muy oportuna sino que responde a un estudiado cálculo político.

Las informaciones sobre supuestas irregularidades cometidas durante su etapa como concejala del Ayuntamiento de Rivas amenazan con ensombrecer la trayectoria política de la que fue proclamada en las primarias de su partido como cabeza de lista para la Comunidad de Madrid y no son pocos los que temen que la polémica arrastre también al secretario general de Podemos.

Posible dimisión de Sánchez

La querella que ha presentado el PP en el Tribunal Superior de Justicia contra Tania Sánchez, su padre y el actual alcalde de Rivas –en la que les acusa de malversación, tráfico de influencias y prevaricación–, puede ser una bomba de relojería para el frente de izquierdas en la región. Los plazos se agotan y, si la diputada de IU en la Comunidad resulta finalmente imputada en los próximos meses, dada la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas, a la formación de Cayo Lara le faltaría tiempo para encontrar un recambio fuerte a la candidatura de Sánchez –y, tal y como se encargó de recordar el posible líder del partido, Alberto Garzón, el código ético de IU forzaría la dimisión de Sánchez si resultase imputada– y a Pablo Iglesias le costaría desvincularse de la comprometida situación política de su pareja, cuya inocencia ha defendido en diversos foros –sin ir más lejos, el miércoles aseguraba que Tania «está siendo víctima de una campaña de ataques» pergeñada por «el partido de Bankia»–.

Atractivo en pareja

Si el amor entre Sánchez e Iglesias se ha acabado realmente o sólo de cara a la galería es todavía la gran incógnita. Aunque la pareja se propuso llevar con discreción su noviazgo –se conocieron en 2011, cuando él era asesor externo de IU–, el atractivo mediático de ambos, forjado en la soflama y la vehemencia de las tertulias políticas televisivas, unido al éxito electoral de Podemos en las pasadas elecciones europeas, les convirtió en un objetivo informativo prioritario y en la nota romántica con la que aderezar –y humanizar– sus proyectos políticos.

Pero, una vez sacada de las sombras su relación, el propio Iglesias no dudó en hacer algún que otro guiño a su pareja: «Gracias a mi compañera Tania, ella no sólo me ha regalado su amor, me ha enseñado el valor del deber y la coherencia. Gracias por ser así, compañera», aseguró el diputado europeo tras triunfar en los comicios.

Sánchez, siempre más reacia a las muestras de afecto en público, contempló con estupor cómo tras años dedicada a la política, su pareja, un recién llegado a estas lides, la había eclipsado hasta reducirla a «novia de». Un efecto rebote que les desagradó enormemente y que se agravó cuando la Prensa comenzó a preguntar al líder de Podemos –no sin cierto grado de «machismo», tal y como lo calificó el propio Pablo Iglesias– por los turbias informaciones que se estaban difundiendo sobre su pareja.

Pareja mediático

Pese a la holgada victoria de Tania Sánchez en las primarias de IU en Madrid y por más que ella se empeñase en delimitar el aspecto privado del político (subrayando que su compromiso en este segundo aspecto estaba con la formación de Cayo Lara), su tirón como pareja, para bien o para mal, los había convertido en una suerte de matrimonio para la Prensa.

No es de extrañar que para muchos la posible separación sea ahora sólo eso: un (interesado) divorcio mediático. Además, como cada uno mantiene su propia casa (ella, en Rivas, él, en Vallecas), ni siquiera hacía falta una escenificación pública de la ruptura, sólo dejar correr el rumor. Una idea descaballeda para algunos y extremadamente calculada para otros, que no olvidan que en Podemos son conscientes de que la fortaleza del partido sigue todavía dependiendo de la fortaleza de su líder.

El potencial de su imagen es tan fuerte que la propia formación tuvo que reconocer, tras el aluvión de críticas, que durante las europeas cambiaron el logo de Podemos por el rostro de Iglesias por el índice de reconocimiento del que gozaba éste, cinco veces superior al del programa del partido. Entonces Iglesias aseguró que el cambio para las papeletas sólo se debió a una «táctica electoral» y destacó que «no me agrada personalmente». Quizá por eso la posible ruptura con Tania también se reduzca sólo a eso: una estrategia política.