La directora de Antifraude justifica su «purga» tras relevar a De Alfonso

Marca distancias con su antecesor, pero la oposición pide su cese por su vínculo con CDC

La directora interina de la Oficina Antifraude, Maite Masià, durante su comparecencia en la comisión parlamentaria
La directora interina de la Oficina Antifraude, Maite Masià, durante su comparecencia en la comisión parlamentaria

Marca distancias con su antecesor, pero la oposición pide su cese por su vínculo con CDC.

La directora interina de la Oficina Antifraude (OAC), Maite Masià, rompió ayer su silencio tras hacerse con las riendas del organismo después de la destitución de Daniel de Alfonso por el caso de las escuchas con el ministerio del Interior, Jorge Fernández. La comisión de Asuntos Institucionales del Parlament, que ayer abordó el «impass» que atraviesa la Oficina Antifraude tras el escándalo de las escuchas, no fue agradable para ninguno de los comparecientes: Masià; la ex jefe de de gabinete, Maria Assumpció Riba, despedida por la anterior, y el secretario general de Planeta, Lluís Elias Viñeta, que aclaró que el grupo editorial rechazó la propuesta de De Alfonso para investigar a políticos independentistas.

La primera, además de marcar distancias con su predecesor, defender su honorabilidad y los despidos que ha ejecutado desde que tomó las riendas de la OAC, escuchó estoicamente como la oposición reclamaba su cese inmediato. Masià, que hasta la fecha no se había desmarcado públicamente de su antecesor, renegó de las actuaciones de De Alfonso. «Estoy completamente en desacuerdo con lo que ha hecho este señor», subrayó, tras asegurar que «no controlaba su agenda» y que la suya «era una actuación personal que no arrastra a ninguna otra persona de la Oficina».

Luego, tuvo que justificar por qué en sólo quince días ha destituído a cuatro personas. «Si le dan más tiempo al final no sé si quedará alguien a parte de usted», desdeñó el portavoz de Catalunya Sí que es Pot (CSQP), Lluís Rabell. La directora interina de Antifraude explicó que despidió a la jefa de gabinete porque «era una persona de total confianza» de De Alfonso. Aunque descartó que conociera el contenido de las conversaciones con el ministro, la destituyó porque no reconoció su autoridad cuando asumió el cargo. Junto a Masià, cesó a tres directores del organismo –Investigación, Análisis y Prevención– poque tenían «una relación de connivencia muy elevada e incondicional» con su antecesor.

Pero lo que más le costó justificar fue su independencia. La oposición le echó en cara que fuera militante de CDC hasta ser nombrada directora adjunta de la OAC, un cargo para el que según Ciutadans «no tenía experiencia ni cumplía con el requisito de imparcialidad». Ciutandans y el PP subrayaron su estrecha relación con el «pinyol» convergente, tan estrecha, que aparece en el sumario de las ITV por su relación con Oriol Pujol.

El PSC apremió a Carles Puigdemont a proponer ya el nombre de un sustituto para De Alfonso para no prolongar el interinaje de Masià. Mientras que la CUP pidió a la directora interina que dimita inmediatamente por «dignidad»

La ex jefa de gabinete acusó a Masià de echar a la gente arbitrariamente. Constató el mal ambiente que hay en la OAC tras destaparse las escuchas y que decidió renunciar a su puesto antes de ser destituida. También defendió que «delante de mí, De Alfonso no trabajó fuera de la legalidad». Planeta admitió que el director de Seguridad se vio con De Alfonso, pero rechazó la investigación que le planteó.