Política

La obsesión contra Camps es política

La Razón
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Escribía hace unos días sobre lo que parecía una persecución procesal contra el expresidente de la Generalitat, Francisco Camps. Hoy, debo rectificar y referirme a la persecución política, en esta ocasión, encabezada por La Presidencia de la Generalitat. Me refiero a la decisión de la Abogacía de esa misma Generalitat de recurrir el archivo de la investigación por prevaricación y malversación por la organización de la F-1, «caso Valmor».

En primer lugar, según mi amigo Rogelio, en contacto con eminentes juristas, de inicio se ha cometido un error porque, al parecer, para que la Abogacía tramite ese recurso, es preceptivo el acuerdo del Consell, acuerdo, que se sepa, no ha sido adoptado, al menos no se ha hecho público ni la decisión ni la reunión.

Por otra parte, carece de sentido ese recurso porque durante cuatro años y medio se han investigado todas y cada una de las líneas aportadas por las acusaciones, tanto de la Fiscalía como de las acusaciones particulares. Si después de toda esa minuciosa labor, la Fiscalía Anticorrupción y la jueza deciden el archivo, cabe deducir que se trata simplemente una acción de interés político y partidista.

Finalmente, todavía parece más inoportuna la pretensión de implicar de nuevo a Belén Reyero, asesora de Camps en el asunto de la F-1 sin aportar ningún otro dato diferente a los que provocaron el sobreseimiento por el Juzgado.

Como refería al comienzo, da la impresión de que existe una obsesión contra Francisco Camps. Eso sí, a Ximo Puig le será fácil obtener el consentimiento del Consell, algunos de cuyos miembros le superan en esa obsesión. ¿ Para qué? Así es la vida.