«Fuga» de ediles para no condenar la represión soviética

Madrid tendrá el próximo mes de octubre un monumento en recuerdo de la «defensa de las libertades» de la revolución húngara de 1956 y también de homenaje a las víctimas de la represión comunista en aquel episodio histórico. La propuesta, defendida por el edil del PP Pedro Corral, contó con el voto favorable de todos los grupos. O más concretamente, de todos los concejales presentes en en el momento de la votación, porque hasta cinco miembros de Ahora Madrid se ausentaron para evitar así respaldar la moción. El concejal de Economía, Carlos Sánchez Mato; el tercer teniente de alcalde, Mauricio Valiente; y las presidentas de distrito Yolanda Rodríguez, Marta Gómez Lahoz y Rommy Arce optaron por abandonar el salón del Plenos del Palacio de Cibeles. Una circunstancia que Corral afeó a la bancada de Carmena. «Para señores como Mauricio Valiente o Carlos Sánchez Mato todavía estamos en Barrio Sesámo, hay dictaduras buenas y dictaduras malas. Me gustaría que llegáramos al consenso de que todas las dictaduras son un atropello y todas deben ser combatidas.

La iniciativa del PP, debatida en presencia de la embajadora de Hungría en España, planteaba que la ciudad de Madrid se una a todas las que en muchos países del mundo ya han dedicado un monumento de homenaje al pueblo húngaro que se levantó el 23 de octubre de 1956 contra el Gobierno impuesto por la Unión Soviética. Se calcula que la represión comunista se cobró más de 3.000 víctimas.

Corral planteó que, de la misma manera que Madrid ya rinde un homenaje en sus calles a la «caída del muro de Berlín», es necesario levantar este monumento a la Revolución húngara como forma «de que las generaciones presentes y futuras conozcan el acontecimiento que fue la semilla de la liberación de la Europa del Este del yugo comunista».